| De
acuerdo con los analistas todas las evidencias apuntan en el sentido de
que el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, sigue avanzando
con pasos firmes al interior de su partido hacia la candidatura presidencial
del PAN para 2012-2018.
Dicen los expertos que así lo dejó entrever durante su discurso
en la reciente reunión de los delegados federales de la República
con el presidente Felipe Calderón Hinojosa, en donde fue orador
estrella; lo mismo con los banqueros celebrada en Acapulco y así
se conduce cada vez que INEGI, Banco de México, la Secretaría
del Trabajo, la Secretaría de Economía, o la propia secretaría
de Hacienda, dan a conocer una cifra positiva sobre la evolución
de la economía. Es Ernesto Cordero quien se apropia del protagonismo
mediático de las buenas cifras que arrojan las estadísticas
económicas en el país. Otra explicación que también
tiene que ver con los planes políticos de Ernesto Cordero es el
mensaje del presidente Calderón ante los delegados federales de
la República: difundan los resultados del gobierno federal.
Ernesto Cordero no es un improvisado, ni tampoco un hueso fácil
de roer. Su cercanía con el presidente Felipe Calderón se
deja ver y presumir en los eventos públicos por encima de los otros
precandidatos del gabinete quienes, por cierto, no tienen la suerte de
Cordero de lidiar con temas tan favorables como los que ahora se le presentan
en la agenda el secretario de Hacienda. Temas para presumir y para negociar
en su ruta hacia la candidatura presidencial. Cordero tiene un fuerte
equipo bien armado en todas las esferas y niveles, por ejemplo: el secretario
del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, concilia intereses y voluntades
todos los días a favor de Ernesto Cordero; Javier es un hábil
negociador que opera con bajo perfil y tiene en la bolsa a la mayor parte
de líderes sindicales y empresarios; asimismo, la diputada federal
Josefina Vázquez Mota, en realidad suma votos todos los días
para la causa de Ernesto Cordero; Josefina es una pieza clave que pudiera
operar como coordinadora de la campaña de Cordero.
Calificado como elemento valiosísimo es el también diputado
federal veracruzano José Francisco Yunes Zorrilla, quien suma también
votos para Ernesto Cordero y mantiene vínculos con operadores de
distintos partidos políticos para provocar un aluvión de
votos el día de la elección presidencial (con los propios
familiares Yunes ya tiene un buen número de votos).
Agregaríase a este compacto pero potente equipo a los cerca de
1,500 delegados federales del gobierno federal que tienen en sus alforjas
una sola encomienda y un solo nombre: Ernesto Cordero.
Asimismo, los que saben de estos movimientos, afirman que una de las señales
más claras sobre el futuro político de Cordero se da al
interior de la propia secretaría de Hacienda. Llama la atención,
por ejemplo, que el nombramiento de José Antonio Meade como secretario
de Energía en enero pasado, no haya provocado movimientos en el
equipo de la subsecretaría de Hacienda que encabezaba Meade. Es
tradicional que al ser designado un funcionario en ese nivel, se lleve
consigo un puñado de colaboradores cercanos. Eso no ocurrió
en este ascenso del ahora secretario de Energía.
Ante el inicio de una campaña abierta por la candidatura panista,
Cordero tendría que renunciar a su actual puesto en un momento
delicado porque ya, desde ahora, se prevé una fuerte discusión
política por el Presupuesto de Egresos 2012, y que la razón
es que el año pasado los legisladores se despacharon con la cuchara
grande aprobando para 2011 el presupuesto de gasto más grande de
la historia con una Ley de Ingresos bastante inflada. Este año
—frente a un proceso electoral fuertemente disputado— Hacienda
tendrá que sopesar si está dispuesta a correr los riesgos
de elevar el enorme gasto público a partir de inflar aún
más los ingresos potenciales. Cuestión que sería
bastante criticada por los observadores e inversionistas.
Ante un escenario así, el presidente Calderón requerirá
en la silla de Hacienda a un funcionario creíble, a un buen negociador
político y con la suficiente experiencia al timón como para
conducir sin titubeos las finanzas públicas hasta el final de su
mandato, a pesar de las turbulencias políticas internas y de las
geopolíticas y financieras que amenazan desde el exterior. Ese
funcionario, para Los Pinos, es José Antonio Meade. Es por ello
que su ascenso a la titularidad de Energía se considere transitorio
y que su equipo en la subsecretaría de Hacienda se haya mantenido
intacto. De allí que su influencia en la toma de decisiones hacendarias
y presupuestales se mantenga hasta ahora. Y que su misión —casi
única— en Energía se limite a resolver el asunto de
los pasivos laborales de Pemex, cuestión que pertenece a la hacienda
pública, su verdadero terreno.
En síntesis, el presidente Calderón, sin aspavientos, ya
tiene candidato presidenciable, con un equipo lo suficientemente armado
para ganar en la elección presidencial de 2012.
Mientras Calderón teje y teje, de esto sabe mucho, los vecinos
peleándose entre ellos: AMLO haciéndole la vida pesada a
Marcelo Ebrard; y Manlio Fabio Beltrones convirtiéndose en un verdadero
dolor de muelas para Enrique Peña Nieto. Por cierto –comentario
obligado- el necio equipo del senador Beltrones deja correr la especie
de que Manlio sería mejor presidente que el gobernador Peña
Nieto. Pregunta: Si con un edificio cometieron excesos, abusos, fallas
y demoras en la construcción y equipamiento, ¿usted cree
que puedan con el país? ¿Cómo nos iría con
estos muchachos? Que conste que es pregunta. Que Dios los coja confesados.
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