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momento de escribir este artículo tenía lugar la elección
interna del Partido Acción Nacional para elegir su candidato a
la Presidencia de la República; es un suceso cuyo desarrollo ha
motivado la atención de la opinión pública y no por
carácter ejemplar ni mucho menos, sino todo lo contrario, por la
gravedad de los señalamientos que en forma cruzada –entre
los tres aspirantes- se han hecho por las irregularidades cometidas durante
todo el proceso. Ayer mismo en los avances que ofrecían los noticieros
televisivos y virtuales se denunciaba una lamentable y descarada intromisión
del aparato del partido en el poder comprando votos y coaccionando a los
militantes panistas para tratar a toda costa de que Ernesto Cordero sea
quien obtenga la candidatura presidencial.
El asunto no es menor y lo que ha sucedido en esta elección llama a la reflexión, independientemente de cuál sea el resultado y quien resulte triunfador. Un proceso tan plagado de violaciones a la premisa democrática que debe sustentar a un partido político resulta preocupante, pero es muy grave si lleva inmersa la injerencia descarada del aparato de Estado en contra incluso de sus propios partidarios. Es un secreto a voces que el presidente Calderón está empecinado con que Cordero sea el candidato del PAN a la Presidencia; no importa que no haya logrado subir en las encuestas ni que haya cerrado en el último lugar de las preferencias internas de los panistas, hay que ganar a toda costa. Esta es una intención recurrente en el Presidente Calderón; lo mismo trató de hacer en Michoacán, donde derrochó una fortuna tratando de imponer a su hermana, pagando tiempo en todos los programas televisivos y violando sin recato la ley electoral y las disposiciones en cuanto a montos y tiempos de campaña. Ya sabemos de las obsesiones calderonianas. Pero el asunto se torna de suma gravedad cuando observamos que se cumple el viejo adagio: “Cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”, y vemos con asombro que el espionaje ha sido recíproco entre los aspirantes y el aparato de Estado, la “Inteligencia”, es utilizada para saciar apetitos personales en contra de los adversarios y de aquellos que no se someten a los deseos del déspota tirano. ¿Qué nos espera en la futura elección federal? Sin duda un intento de avasallamiento por parte de Felipe Calderón para tratar de prolongarse en el poder, de mantener el esquema de confrontación y división que hoy existe entre los mexicanos y de seguir beneficiándose de un ejercicio del poder obstinado, caprichoso y arrogante. Podría parecer que expongo esto por el perjuicio que me pueda resultar de tales acciones, pero no es así. Más allá de mi participación en el actual proceso electoral en marcha, lo verdaderamente importante es que la incipiente normalidad democrática que estamos construyendo los mexicanos está amenazada de muerte, por un déspota empeñado en hacer su voluntad e imponer su visión de las cosas, sin importar ni el baño de sangre ni el futuro de esta nación. Al cabo que como ya sabemos, Calderón ya está buscando a donde irse a vivir con su familia para que todo este caos que ha provocado no lo alcance. Para ello, tiene ocupadas a las instancias del poder público en sus apetencias personales. Así, seguramente el presupuesto del CISEN se está gastando en perseguir a los adversarios políticos, tanto de su partido como de los opositores. No hay juego democrático, no importa, lo único importante es mantener el poder cueste lo que cueste. También la Procuraduría General de Justicia está ocupada en fabricar delitos y culpables, no importa de que se les acuse, ni si es necesario inventar delitos, lo único que importa es detonar escándalos mediáticos que erosionen, que lastimen a los opositores, para bajar su posicionamiento entre los electores. Esto es ya una práctica muy gastada del panismo calderoniano. Así procedió en Michoacán antes de la elección, cuando ordenó a la PGR detener a un buen número de alcaldes de aquel estado, con el fin de dar un golpe mediático a nivel nacional que desprestigiara al PRD. También lo hizo en la elección de Guerrero, cuando milagrosamente aparecieron evidencias apócrifas de presuntos vínculos del candidato del PRI con la delincuencia organizada, fabricadas con el claro propósito de influir en el resultado electoral. Los alcaldes regresaron a sus cargos por la falta de pruebas y al candidato del PRI en Guerrero tampoco se le siguió proceso alguno ni mucho menos aun se le pudo probar ninguna acusación. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: se logró sembrar la sospecha en la percepción comunitaria con la consecuente afectación electoral. Resulta obvio que tal grado de obsesión del Presidente Calderón va más allá de una simple patología, padecimiento o enfermedad. Me parece que hay intereses muy grandes detrás de este empeño insano e inexplicable, y lo peor es que seguramente son intereses muy oscuros, inconfesables, que habrán de salir a la luz dentro de algún tiempo, cuando ya sea tarde. Por eso, más allá de una pretensión electoral y por encima de nuestra firme convicción como partido de la urgencia de que la nación recupere la senda de la paz y el crecimiento económico, está la necesidad de que no se pierda el avance democrático que tanto esfuerzo ha costado a todos los mexicanos, incluidos por supuesto, miles de panistas que creen en la Democracia y que piensan que el legado de Manuel Gómez Morín está herido de muerte por Felipe Calderón. Como ha dicho el aspirante Santiago Creel: “Esto que estamos viendo no es el PAN, esto que está ocurriendo no es el panismo”; le falta decir esto que vemos es el calderonismo. Estoy convencido de que la rectitud de intenciones y la buena fe no son patrimonio exclusivo de ningún partido y que en todas las organizaciones hay gente progresista que desea de verdad un mejor futuro para este país. Por eso, desde este modesto espacio hago un llamado a todos los hombres y mujeres de buena fe que quieren a México y desean un mejor futuro para todos, para que, independientemente de nuestra militancia y nuestras simpatías políticas hagamos un frente común para impedir que la barbarie, la arbitrariedad y el despotismo, se prolonguen como signo de convivencia social en México. Solo baste tener en cuenta las palabras con las que el delfín de Calderón, Ernesto Cordero, cerró su precampaña, las cuales encierran toda una joya de propuesta política para la nación: “…vamos a ganar porque nunca nos rajamos…” y “…que no sea yo el candidato porque voy a perseguir a Peña Nieto por todos lados, no podrá escaparse de mí…”. Un elemental análisis que me comentó un amigo, Doctor en Psicología, es para preocuparse: “la frustración, la beligerancia y la intolerancia que reflejan estas expresiones son dignas de Hitler o Mussolini”. |
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| Como
ustedes saben, aspiro a la candidatura al Senado por mi partido, siendo
un puesto de tanta importancia y con una enorme responsabilidad, quisiera
comentarles muy someramente - en virtud de que la legislación vigente
me prohíbe hacer ofertas de campaña y difundir la Plataforma
Electoral- cuales son los temas más relevantes que abordaré
durante mi gestión legislativa a partir del 1° de septiembre
de este año.
La gestión estará enfocada a adecuar el marco legal a favor de un desarrollo sustentable y compartido para todos, de manera que las condiciones de bienestar pleno sean una realidad incuestionable. Por otro lado, es importante retomar la destacada perspectiva internacional que tuvo México antes de la alternancia del año 2000, especialmente importante hoy en día en el que la interrelación basada en compromisos y acuerdos entre naciones repercuten como nunca antes en las relaciones internacionales e inciden directamente en la vida diaria de los mexicanos. Es tiempo renovar al país y velar por los intereses de las mayorías, estableciendo las nuevas bases para el crecimiento y desarrollo integral de la nación. Es tiempo de modificar lo que no ha funcionado y cambiar el rumbo hacia el progreso y bienestar de los mexicanos. Los temas que se incluirán en la agenda legislativa serán los más relevantes para el desarrollo de la nación, temas como la Seguridad Pública y nuestra situación económica serán prioridades. Así también debemos recuperar la deliberación sobre las grandes reformas estructurales que la nación requiere en los ámbitos hacendario, laboral, educativo, financiero y energético, entre otros. Será importante hacer una revisión a fondo de la relación de los estados con la Federación, especialmente en lo que respecta a la distribución del presupuesto que pertenece a todos los mexicanos, y demanda realizar una actualización que establezca medidas para un nuevo Convenio de Coordinación Fiscal. En lo que corresponde a nuestro sistema político, debemos consolidar una gobernabilidad democrática fundada en el respeto a la ley, la tolerancia y la disposición a sumar esfuerzos para constituir una agenda común con metas compartidas por todos. Se debe propiciar aún más la participación de la sociedad civil en las decisiones públicas, para la promoción de la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso pleno a la información pública. Un aspecto prioritario -en el que hemos insistido en este espacio de opinión semanal- será convocar a los sectores sociales, económicos y políticos a un pacto social, con objetivos compartidos y de largo plazo, relacionados con la necesidad de crecer con estabilidad y de asegurar la equidad con una mayor igualdad en las oportunidades para brindar bienestar social. A su vez, debemos constituir un federalismo equitativo y justo que promueva procesos de desarrollo regional dinámicos, que eleve la competitividad, la generación de empleo, la cohesión de la nación y garantice el ejercicio pleno de la soberanía de las entidades federativas y los municipios. El federalismo debe abarcar temas fundamentales como la redistribución de competencias y el equilibrio en el reparto de los recursos financieros y la modernización administrativa. En materia de Seguridad Pública, es necesario ir a fondo en la reorganización de las corporaciones encargadas de la seguridad de los ciudadanos, pues de lo contrario el país no crecerá al ritmo que requiere y los gobiernos continuarán incumpliendo a la población al no proporcionar las condiciones mínimas de seguridad, lo que pone en riesgo el bienestar de las familias. Con el trabajo legislativo pretendemos construir las bases para consolidar las capacidades del Estado para atender la seguridad pública y funcionalidad del sistema de procuración e impartición de justicia, así como el acceso a un sistema de justicia imparcial y expedita que se mantiene como una prioridad del Estado. Entre los sectores prioritarios para el desarrollo de nuestro país, el educativo requiere de una profunda y acelerada transformación para elevar su calidad a la altura del reto del mundo globalizado. La educación que se imparte tiene insuficiencias para la actual era de la sociedad de la información. Por eso debe impulsarse la creación del marco jurídico para una mejora en la calidad educativa a través de la innovación de programas y planes de estudio, sin olvidarnos de la necesaria capacitación y mejoramiento salarial del magisterio. El combate a la corrupción y a la ineficiencia, cuyas prácticas deshonestas deben ser ejemplarmente sancionadas y combatidas a fondo en todos los niveles de gobierno, deberá ser una prioridad, así como el impulso de un servicio público eficiente, responsable y profesional, que se caracterice por la transparencia y rendición de cuentas y la mejora regulatoria y la simplificación de los trámites y servicios en el sector público. Otro aspecto prioritario para el interés público es la salud, por lo que deben consolidarse las instituciones de salud pública, que son el resultado de una larga lucha e impulso de los gobiernos priístas emanados de la revolución. Para ello se debe reforzar el primer nivel de atención, a fin de que cuente con elementos suficientes para apuntar la estrategia de prevención de enfermedades crónicas no transmisibles que tanto está proliferando entre los mexicanos. En cuanto al crecimiento económico ante el escenario de desigualdad y recesiones económicas a nivel mundial, es necesario reevaluar y fortalecer al Estado en su condición de rector y promotor de la economía nacional, como lo establece la Constitución de la República. De ahí que se debe garantizar el dominio de la nación sobre los recursos naturales; el alcance de los acuerdos y consensos entre los sectores público, social y privado; haciendo lo conducente para poder regular las relaciones económicas entre los actores productivos, salvaguardando en primer lugar el interés público; y responsable de vigilar que ningún sector o grupo social se beneficie en detrimento de la población o que anteponga sus intereses a los de la nación. Es necesario y urgente un Acuerdo para el Desarrollo Nacional donde participen los órdenes de gobierno, las cámaras de diputados y senadores, los sectores de la producción, las empresas, los sindicatos obreros y las organizaciones campesinas, las instituciones académicas y de investigación y la sociedad civil, para que en base a un diagnóstico de la problemática nacional, se propongan políticas públicas para establecer un nuevo rol para el Estado y un nuevo modelo de desarrollo. Con relación a las políticas públicas y asistenciales, se deben reconocer y proteger enfáticamente los derechos sociales de los segmentos de población con menor índice de desarrollo humano, para reorientar la obligación del Estado de crear las condiciones indispensables para su incorporación al desarrollo social, la nación nunca más debe sufrir la vergüenza de que compatriotas mueran por hambre. Asimismo, son necesarias políticas públicas que propicien una mejor redistribución del ingreso y la generación de empleos formales industriales y agropecuarios, con el fin de garantizar la seguridad social, el incremento de los salarios por la vía de la productividad, la ampliación de servicios eficientes de salud, educación y capacitación para el trabajo, como factores estratégicos para reducir la pobreza. No soslayamos la importancia de asegurar condiciones para el desarrollo integral del sector agropecuario, forestal y pesquero, ya que se encuentra sumergido en una crisis sin precedentes que coloca a nuestro país en un situación de riesgo incalculable; esto nos lleva a plantear el impulso de una política de Estado para el campo que garantice la soberanía y seguridad alimentarias y el fomento de la producción, así como el incremento de las condiciones que beneficien de manera integral al sector rural. Acompañando esta visión de una gestión legislativa útil a la sociedad, deben emprenderse esfuerzos para afrontar la crisis ambiental provocada por el cambio climático global. La alteración del clima se ha convertido en una de las mayores amenazas para el desarrollo humano y el bienestar de las futuras generaciones. En nuestra entidad ya es un hecho su impacto negativo, ya que cada vez con mayor frecuencia se presentan sequías y mayores precipitaciones pluviales que causan graves inundaciones, ambos casos originan pérdidas económicas inconmensurables. El reto es impulsar una acción y gestión legislativa eficiente, de resultados, vamos, que sirva a la gente, y que además, camine al lado del ejecutivo en el impulso de una nueva etapa de prosperidad, progreso y mejora en la calidad de vida de los mexicanos. |
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| Articulista
invitado |
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Para la militancia priísta veracruzana ha sido
una significada deferencia que, justo un día después de
que el licenciado Enrique Peña Nieto recibió su constancia
de registro como candidato único de nuestro partido a Presidente
de la República, sea Veracruz la primera entidad a la que concurre
a un evento de nuestro instituto político.
De
manera particular, saludamos a nuestro Jefe Político, el veracruzano
históricamente más votado en nuestra entidad, nuestro Gobernador,
el Doctor Javier Duarte de Ochoa. |
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| Articulista
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| Aunque ya me he referido antes a este tema, vale la pena insistir a la luz de los acontecimientos recientes y por el riesgo que representan: El presidente Felipe Calderón no entendió nunca lo que significa ser Jefe de Estado y las implicaciones de su actuación. Sus desafortunadas declaraciones sobre la situación del narcotráfico en Veracruz ante miembros de organizaciones civiles en contra de la violencia, dejan manifiesta una vez más su incapacidad de argumentar con otra cosa que no sean ataques y descalificaciones. Pero lo que sin duda es una muestra de su desequilibrio es la declaración insensata ante un medio estadunidense culpando al PRI de querer pactar con la delincuencia organizada. Ambas aseveraciones muestran su obstinación en perpetuarse en el poder sin importar incurrir en la más burda ilegalidad, pero sobre todo, exhiben la incomprensión del lugar que ocupa y su incapacidad para desempeñarlo. Ya desde 2006 cuando era candidato a la presidencia, sustentó su llegada a los Pinos en una negra campaña de desprestigio y agravios al candidato Andrés Manuel López Obrador, una campaña artera como nunca la habíamos visto en este país. Ahora, el presidente vuelve a hacer uso de sus galas y compromete sin más pruebas o sustento que sus palabras y su “parecer”, la responsabilidad de un gobierno como el de Veracruz, que siendo víctima de la guerra ocasionada por él mismo, y a pesar de demostrar total disposición para combatir a la delincuencia, está sufriendo la perversa estrategia de Calderón, que ha intentado trasladar la culpa de la violencia nacional a los gobiernos estatales. Con sus ataques viscerales al PRI demuestra que no tiene realmente ninguna prueba contra nadie, porque de tenerlas ya las habría usado. Trata con estas difamaciones de provocar miedo en la ciudadanía con la mentira de que el PRI quiere negociar con el narco y con el cuento de que “es un peligro para México”, tal como lo hizo en 2006 con el candidato del PRD. Su parcialidad raya en el cinismo, ¿Por qué no dice que Vicente Fox, representante ilustre del PAN, grita a los 4 vientos que hay que pactar con el narco? Ahí si hay pruebas, solo que no le conviene decirlo, a pesar de que es la voz del ex presidente más reciente, surgido de su propio partido, y esto va en contra de su estrategia electorera. Es claro que ni siquiera le importa ya ganar la guerra que desató ni la situación de caos y desorden social que habrá de heredar. Porque ninguna guerra a lo largo de la historia se ha ganado con un Estado polarizado y una nación dividida. El caso de Colombia requirió una unión de todos los bloques políticos para lograr ponerle un alto al narcotráfico y un pacto entre las fuerzas políticas para vencer a los cárteles. George Bush, otro ejemplo, necesitó el apoyo de los demócratas para la guerra contra Irak, y sobran ejemplos similares en la historia. Calderón se la ha pasado atacando a los partidos, a los gobiernos estatales y municipales –del PRI y del PRD, por supuesto-, a los empresarios, a las iglesias, a los sindicatos, a los medios de comunicación, a las universidades, a las ong’s y a todos los sectores que no se han plegado a su único objetivo: una guerra insensata, que en opinión de muchos su único resultado es que ha propiciado cuantiosas fortunas para quienes manejan el presupuesto de la seguridad nacional, además de más de 50 mil muertos oficialmente reconocidos. Los ataques del presidente sólo van dirigidos convenientemente a los estados en los que gobierna la oposición. Está más que clara su intención de asfixiar a los gobiernos priistas y perredistas rumbo a la elección presidencial de 2012. Y en ese afán de entregarle la banda presidencial a un desdibujado y gris Cordero, está permitiendo, el sí permitiendo, que los grupos de delincuencia organizada, sigan avanzando en nuestros estados, para poder así atacar a sus gobernantes. El Gobierno de Javier Duarte trabaja todos los días y de todas las formas posibles para ponerle fin a esta penosa situación. Él no se ha detenido a mirar el color partidista del gobierno del Presidente, le ha abierto las puertas a los operativos federales, ha cooperado con el Ejército y la Marina para implementar estrategias de seguridad en todo el Estado, pero sobre todo, ha sabido mirar por encima de partidismos hacia el bien superior producto de todas estas acciones: la seguridad de su gente. Es lamentable para los ciudadanos caer en la cuenta que el actual ha sido un sexenio perdido, que Felipe Calderón ha desperdiciado el tiempo en tratar de vengarse primero del PRD y ahora del PRI, y embarcando al país en una guerra sin futuro. Pero como dice el sabio refrán “No hay mal que dure cien años” y a éste solo le falta uno. |
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| Articulista
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| Karol Józef Wojtyla, conocido en todo el mundo como Juan Pablo II, Papa de la Iglesia Católica durante 26 años, desde 1978 hasta el día de su muerte, fue un hombre del que siempre vale la pena hablar. Más allá de su reconocida labor como Pontífice, en un largo papado –el tercero más largo de la historia de los pontificados- caracterizado por viajes constantes alrededor del mundo, en los que siempre llevó un mensaje de amor, paz y esperanza a todos sus fieles, Juan Pablo II fue, además de un Papa carismático y trascendente, un hábil hombre de Estado, un mandatario respetable y un líder que impulsó y apoyó las causas más nobles. Mucho se puede decir acerca de él. Desde joven fue conocido por su espíritu solidario y humanista, al ayudar a judíos y víctimas de la persecución nazi en su natal Polonia; hablaba 13 idiomas fluidamente, y fue autor de decenas de escritos teológicos, así como de discos de cánticos religiosos en los que él mismo entonaba las piezas y una obra teatral titulada “El taller del orfebre”. Sin embargo, uno de los rasgos que como líder social lo inmortalizó, fue su papel en la democratización de prácticamente todos los países de Europa Oriental. Su labor diplomática y ecuménica logró lo que ninguna otra había alcanzado. Fue el primer Papa en reunirse en diálogo fraternal con los líderes de las Iglesias Ortodoxa, Judaica, Anglicana e Islámica, el primero en pisar una sinagoga, una mezquita y en orar dentro de ellas. Dentro de los principales postulados de su pontificado estaban la defensa de los derechos humanos, de la libertad, la paz en todas las naciones y el amor universal. El fue también el primer Papa que públicamente pidió perdón a la humanidad por los errores cometidos por la Iglesia Católica en el pasado, como la excomunión del científico italiano Galileo Galilei, quien en 1633 fue obligado a retractarse de sus teorías heliocéntricas. Visitó Tierra Santa y ahí fue el primero en reconocer los derechos nacionales del pueblo palestino. Oró y pidió perdón en el Muro de las Lamentaciones y celebró misa en el Santo Sepulcro. Es el Sumo Pontífice que más apertura ha mostrado y más ha acercado la Iglesia Católica a otras religiones, en un claro afán de promover la Paz y la Unión mundial. Fue víctima de un atentado en 1981, cuando Mehmet Ali Agca disparó en su contra hiriéndolo en el abdomen, el brazo y la mano. Dos años más tarde, Juan Pablo II fue a visitar a su agresor a la cárcel, perdonándolo por sus acciones. Este fue, sin embargo, el acontecimiento que marcaría el resto de su vida, afectando su salud considerablemente, hasta su muerte ocurrida en 2005, por un colapso cardiopulmonar y una septicemia. Su muerte fue lamentada por gente y personalidades de todo el mundo que expresaron sus condolencias, incluyendo los gobernantes de Israel, Siria e Irán. Aquí en México, la muerte del Papa Viajero conmocionó fuertemente a miles de personas. Y es que nuestro país tuvo una especial relación con Juan Pablo II desde el comienzo de su pontificado. Nos visitó un total de cinco ocasiones, y desde el primer momento hubo una conexión recíproca entre el Papa y los mexicanos. Le compusieron y entonaron canciones de afecto, lo acogieron como un “Papa mexicano”. Una estatua de bronce en la que se aprecia la figura del Santo Padre y en su manto a la Virgen de Guadalupe, fue hecha con cientos de miles de llaves que los mexicanos donaron para que el artista Francisco Cárdenas hiciera la obra de arte. Juan Pablo II fue y será siempre recordado, no sólo por los mexicanos, sino por gente de todo el mundo, como un portador de paz y amor. Como un líder que en su vida predicó los más nobles ideales que enaltecen a los hombres, y que no descansó sino hasta el último día de su vida. Hoy, el Papa Viajero vuelve a suelo mexicano, no en vida, pero sí en espíritu. Sus restos mortales visitarán nuestra ciudad para que todos los que fueron tocados por la obra de este gran hombre, puedan visitarlos. Sin importar el credo que profesemos, es justo reconocer que Juan Pablo II fue un ejemplo de vida, un hombre excepcional y que el legado de Karol Wojtyla forma ya parte importante de la historia de la humanidad y de las causas justas. La llegada de sus reliquias resulta especial en la difícil coyuntura que vivimos los mexicanos. Ojalá que el espíritu del “Papa Mexicano” recupere su mensaje de Paz en la mente y el corazón de todos los mexicanos, y nos aporte la Luz que hoy necesita nuestra nación para salir delante de la compleja situación que enfrenta. |
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| Articulista
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| En la lengua inglesa, el sonido que emiten las aves lleva el nombre de “tweet” y, generalmente, cuando un ave canta posada en un árbol, las demás la imitan hasta formar un concierto de trinos. Es esta la inspiración del famoso Twitter, la red social más importante del mundo casi a la par con Facebook. Es un sistema de transmisión de información en mensajes breves, “tweets”, que se transmiten de usuario en usuario por toda la red. Esta empresa creada en 2006 es considerada como uno de los diez sitios en Internet más visitados del mundo, y esto se debe en gran parte a la velocidad y la cobertura con que se transmite una noticia. Si bien Twitter
ha sido una herramienta idónea para la comunicación masiva,
también se ha convertido en un bastión para la transmisión
de mensajes cuya intención no es otra que la de comunicar. Así
como circulan por la red tweets con información seria y de actualidad,
novedades de la cultura, el deporte, o el entretenimiento, también
encontramos mensajes agresivos, agraviantes o racistas, que incitan
a la gente al odio o al desorden, que lastiman la libre y sana convivencia
entre los usuarios. Ejercer la libertad de expresión es uno de los derechos fundamentales que consagran nuestras leyes. Siempre estaré a favor de su preservación irrestricta porque es el fundamento de la Democracia. Sin embargo, es necesario hacer una reflexión acerca de la trascendental función que cumplen aquellos que se expresan, en la construcción de mayores espacios democráticos en nuestra entidad al formar opinión, propiciar el debate público y contribuir con visión crítica del acontecer político y social para que los gobernantes respondan con mayor oportunidad y eficacia a las demandas sociales. Actualmente, existe una gran controversia en torno al uso que le han dado algunos twitteros a esta herramienta. En España, un turista mexicano incitó a “matar a todos los que visitaran al Papa”. Como consecuencia el autor del tweet fue detenido por las autoridades españolas. Esto es lo que algunos usuarios de las redes sociales no entienden. No se trata de callar lo que no nos guste del gobierno, no se trata de censura, se trata de respeto. Verdad es que la autoridad, en tanto que tal, no podía simplemente cruzarse de brazos frente a semejante incitación. El gobierno existe precisamente para eso, para gobernar; las acciones emprendidas en contra de estas irresponsabilidades son tan sólo el cumplimiento del deber. Cumplimiento que, además, no es optativo, sino obligado. Ya lo decía Juárez en su máxima: El respeto al derecho ajeno, es la paz. La libertad debe ejercerse siempre y cuando no se trastoque el bienestar de los demás. Sí, hay que decir las cosas, pero hay que hacerlo siempre y ante todo, con juicio. Es un asunto de filosofía jurídica ¿Cuál es el límite de la Libertad, conceptualmente hablando? Parece que la mejor aproximación se sustenta en que mi libertad limita con la afectación que resulte de su exceso hacia otro ser humano. La mejor manera de celebrar la libertad de expresión es ejerciéndola todos los días dando voz a los sin voz para manifestar sus demandas pero siempre con sentido crítico, siempre con la misión del estricto apego a la verdad. Ese sentido de la comunicación es el que define a una sociedad plural y libre. Las redes sociales son un gran invento, el mejor recurso del ciudadano de a pie frente al poder del Estado y de los otros poderes fácticos; precisamente por eso debemos cuidarlas y, sobre todo, prestigiarlas y evitar que se conviertan en un ambiente sórdido, donde encuentren cabida las peores expresiones de la insensatez y la irresponsabilidad humanas. Y terminarán por suscitar la acción represiva del Estado. El peor ejemplo de esto es las redes de pornografía infantil que circulan en internet. Esparcir un rumor sin fundamento, por el conducto que sea, puede traer graves consecuencias a la sociedad y, al final, el daño causado por la especulación es mayor que el rumor mismo. Seamos ciudadanos libres, defendamos a ultranza las libertades conquistadas a través de siglos de luchas sociales, pero siempre con responsabilidad. |
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| Articulista
invitado |
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| El día de ayer celebramos el Día del Adulto Mayor. Esta fecha es muy importante porque expresa el reconocimiento y la gratitud por todas las enseñanzas que estos distinguidos ciudadanos nos han dejado a las generaciones más jóvenes. Estos adultos por definición son personas de 60 años o más, sin embargo el concepto va mucho más allá de una edad cumplida. El que llega a esta etapa de la vida ha recorrido ya una buena parte del camino, posee experiencia y sabiduría, ha sido testigo de muchos cambios en su sociedad, ha sido actor de tantas historias y constructor de tantos proyectos. Yo pienso que es un adulto en plenitud, maestro de la vida, y por ello debemos profesarle admiración y respeto. Nuestro país fue edificado con base en el trabajo y esfuerzo de muchos mexicanos y mexicanas que hoy en día forman parte de la denominada tercera edad; hombres y mujeres que lucharon porque sus hijos, nosotros, tuviéramos mejores oportunidades de vida. La herencia que nos han dejado está presente en nuestros valores, en nuestra comunidad y en nuestro espíritu. Todo esto debe hacernos reflexionar sobre el manejo que estamos haciendo del país que nuestros abuelos y nuestros padres nos heredaron. Vivimos una realidad muy diferente a la que ellos conocieron en su juventud. Las prisas y las demandas de la vida moderna han transformado la convivencia de antaño, caracterizada por la confianza y la solidaridad. Muchas personas soslayan lo que significan el honor y la moral, lo importante que es la palabra dada y el respeto a uno mismo. Vivimos en la inmediatez fugaz, con una urgencia permanente, y pocas veces miramos atrás, quizá por desdén o incomprensión, o simplemente porque nunca tenemos tiempo. Debemos hacer un ejercicio de retrospección, darnos cuenta de lo que hemos hecho con el invaluable patrimonio que nos legaron quienes nos han precedido en el camino de la vida. Ellos crecieron en un México sano, tranquilo y seguro, y debemos acudir a su sabio consejo y a su opinión experta, para que nos recuerden cómo era vivir sin miedo al narcotráfico, sin redes sociales, sin teléfonos celulares, sin embotellamientos de tránsito, sin tanta ansiedad. Los adultos en plenitud
deberían ser nuestra piedra de toque, el eje moral de nuestra
familia, los más respetados, nuestros consentidos. Ellos tienen
en sus manos el tesoro de la experiencia y la sabiduría, ellos
tienen mucho que dar a nuestra sociedad, empezando por sus enseñanzas.
No es posible que aún en nuestros días, en una sociedad
que se dice moderna, sigan dándose situaciones de maltrato y
abandono a personas mayores, de discriminación. La cultura del
respeto y la solidaridad para con ellos debe de ser un elemento fundamental
en nuestra formación cívica. No es justo. El reconocimiento debe hacerse todos los días, y desde todos los espacios. Como sociedad, entendiendo con amor y paciencia que ellos necesitan caminar a un paso un poco más lento que el nuestro, dándoles nuestra amistad y nuestro apoyo, escuchando todo lo que tienen que contarnos. Como gobierno, procurándoles espacios de atención y recreación, haciendo valer sus derechos y respetando el lugar que ellos dignamente ocupan en la sociedad. El principio es simple, debemos dar a nuestros adultos mayores lo mismo que algún día querremos que nuestros hijos y nietos nos den a nosotros. Debemos ser conscientes de que la juventud es transitoria, pero la esencia de nuestro espíritu no lo es, y, sobre todo, que nuestros hijos tomarán nuestro ejemplo para replicarlo en el futuro. Hay que visitar a nuestros abuelos, padres, tíos o amigos mayores, hablar con ellos, llevarlos al cine o de paseo, quererlos y consentirlos mucho. Aprendamos de ellos y pidámosles que nos cuenten como eran las cosas “en sus tiempos”. Para una nación justa como la que soñamos, el tesoro de la memoria es invaluable, y sólo nos hace falta saber escuchar. Mi más sincera felicitación a todos nuestros adultos en plenitud, y todo mi reconocimiento por ser ejemplos de vida. |
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| Articulista
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| El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) reporta cada dos años a la nación una Evaluación de la Pobreza en México en la que se ven reflejados los principales datos de las carencias tanto a nivel nacional como en cada entidad federativa. La evaluación
de 2008 arrojó resultados considerablemente preocupantes. La
pobreza oficialmente reconocida en el país –que es la sumatoria
del porcentaje de pobreza moderada más el porcentaje de pobreza
extrema- era del 44.5%, es decir, que casi la mitad de la población
total del país, 48.8 millones de mexicanos vivían hasta
2008 en algún tipo de condición de pobreza y desigualdad
social. Dos años han pasado y una vez más CONEVAL saca a la luz su estudio sobre la pobreza en México. Las opiniones no se han hecho esperar y tan sólo ayer la página de Internet de este Consejo estaba saturada de visitas. Todos queríamos saber cómo se movieron esas cifras, y ahora lo sabemos. A nivel nacional el porcentaje de Pobreza Oficial pasó de un 44.5% a un 46.2%, es decir, de los 48 millones de mexicanos que en 2008 vivían en la pobreza, ahora han aumentado a 52 millones. Estos resultados hablan por sí mismos. Si bien se han hecho muchos esfuerzos, y los gobiernos no han parado en su labor para combatir la pobreza y las desigualdades sociales, es evidente que ha sido insuficiente, además la situación económica tanto nacional como mundial han llevado a muchas personas al terreno de las carencias y la vulnerabilidad. La mayor responsabilidad de esta situación es del Gobierno Federal, porque es quien implementa la política económica a nivel nacional de la cual dependen el fomento a las inversiones, la creación de empleo y la generación del ingreso, y, de manera especial, la aplicación de los programas sociales. Esta es la realidad que tanto Felipe Calderón como su candidato Ernesto Cordero pretenden soslayar, insistiendo frente a la nación con la falacia de que México no es un país pobre y que tenemos una fortaleza económica de primer mundo. El primer paso para superar
cualquier situación es admitirla y reconocerla. Es cierto que
hay factores a nivel mundial que inciden en nuestra economía,
pero también es cierto que existen países con economías
similares que han logrado mayor éxito en la lucha contra la pobreza
y en la búsqueda de su desarrollo. Es urgente, por lo tanto,
redoblar nuestros esfuerzos para sacar a la ciudadanía del rezago.
Es tiempo de unirnos en un solo proyecto: abatir la pobreza en todas
las latitudes de nuestro estado y nuestro país. Todos los que conformamos los organismos públicos y políticos de Veracruz, así como los privados, debemos cerrar filas en pro de los que menos tienen. Solamente unidos, sin colores ni banderas, congruentes con el deber de servir y cumplir, podemos abatir los rezagos. Hagámoslo sin cortapisas y así llegaremos al Estado Próspero que nuestros hijos se merecen. Espero que con estas nuevas cifras del CONEVAL, en las que claramente nos precisa que la pobreza en México creció de 48 a 52 millones de mexicanos en el periodo que va de los años 2008 al 2010, no quiera nuevamente el Presidente Calderón cargárselo, como ya es su costumbre, a la cuenta de los gobiernos priistas. Que al menos el Presidente de la República reconozca lo que durante su gobierno se haga o se deje de hacer. Ahora, además de ser el Presidente del Desempleo, también es el Presidente de la Pobreza. |
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| Articulista
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| El triunfo de Eruviel Ávila en las elecciones para la gubernatura del Estado de México ha sido tema de discusión en todos los espacios públicos nacionales. No porque haya sido una victoria polémica o cuestionable, sino precisamente por todo lo contrario. Desde recién arrancadas las campañas en todo el Estado de México, y entre buena parte de los especialistas en temas electorales, se pronosticaba un resultado favorable para el candidato de la Coalición Unidos por ti. Lo que quizá nadie esperaba era la abrumadora diferencia de puntos con los que Eruviel Ávila ganó, al obtener el 62.54% de las preferencias electorales, arriba del 21.12% que obtuvo Alejandro Encinas, y un modesto 12.46% que alcanzo Luis Felipe Bravo Mena. Desde luego, como ya se está volviendo costumbre en nuestro país, al triunfo de los candidatos priistas o de las coaliciones de las que forman parte, se sucede un desfile de protestas de los candidatos no ganadores, que alegan irregularidades en los comicios y “prácticas deshonestas”. La repartición de culpas y el señalamiento de culpables están a la orden del día. Sin embargo es necesario reflexionar con seriedad el desarrollo de los acontecimientos para entender por qué era de esperarse el triunfo del PRI en el Estado de México. La respuesta en principio es sencilla, la razón fundamental es que la oposición al PRI en esta contienda no estaba lo suficientemente cimentada para hacerle frente a un excelente candidato como Eruviel. Con esto de ninguna manera se está aludiendo directamente a algunos de los otros candidatos o que se ponga en duda su peso político. Sin embargo, sí fue bastante notorio el divisionismo que reinó en esta contienda tanto en las filas panistas como en las perredistas-petistas y convergentes. Dicen que el buen juez por su casa comienza. Y todo el país fue testigo de la unidad existente al interior del PRI en torno a la candidatura de Eruviel Ávila. Aun cuando de inicio hubo otras propuestas, al final todos los militantes del tricolor hicieron lo que debían hacer, cerrar filas y no sólo postular en unión a un candidato, sino también apoyarlo completamente durante su campaña. El electorado mexiquense tuvo ante sí tres proyectos políticos, los tres conformados por estrategias y acciones para el beneficio de la ciudadanía, sin embargo es bien sabido que no se puede ganar sólo con el planteamiento estratégico. Siempre es necesario un buen equipo detrás de todo proyecto, y sobre todo, un equipo que funcione con cohesión interna. La disputa AMLO-Ebrard-Chuchos llevó a una división que seguramente afectó a su candidato en las preferencias electorales. Y en el caso de Acción Nacional, fue más que evidente el abandono a su candidato ante una derrota anticipada. Más allá de deficiencias en su proyecto o de selección de candidatos –que no son el motivo de esta reflexión-, ambos bloques perdieron competitividad por la falta de unión interna, situación que repercute en toda la operación electoral. Por eso el triunfo de Eruviel era un triunfo predecible, porque su opción representaba unidad y congruencia. El aventajamiento del PRI en las recientes elecciones de los estados de México, Nayarit y Coahuila, no es casualidad ni mucho menos truco. Es el resultado también de un desmembramiento y una profunda descoordinación al interior de los demás partidos. No se pueden esperar resultados positivos de un organismo que no tiene siquiera concordia entre sus miembros. Para que una maquinaria funcione correctamente es necesario que todos los engranes empaten bien y que todas las piezas estén en su sitio. Por eso ganó el PRI, el partido que no sólo cuenta con la experiencia de haber gobernado y su visión para llevar al país a un auténtico estado de bienestar y progreso para insertarse en la perspectiva internacional que marca el nuevo milenio, sino además con la unión de sus militantes y sectores que lo integran, y su acentuado sentido de aportar y construir todos juntos un mismo proyecto para el país, de dejar a un lado egos y divisionismos en pro de los ciudadanos. Sólo así se progresa, avanzando todos a un mismo paso y rumbo. Por eso es que la mayoría de los mexicanos, especialistas e importantes líderes de opinión, desde ahora pronostican el retorno del PRI a la Presidencia de México para la elección del 2012. Esta posición no es producto de simples especulaciones, sino el resultado de una prospectiva política innegable que los ciudadanos mexicanos se encargarán de hacer realidad el próximo año electoral. |
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| Son muchas las voces que han manifestado su rechazo a la politización de la aplicación de la ley o a lo que se ha llamado el uso faccioso del poder. La impartición de justicia no puede en modo alguno hacerse con cálculos de rentabilidad electoral o por revanchismo político, pues ello desvirtúa su sentido y pervierte al régimen en su conjunto. Ese camino, recorrido ya en otros tiempos y latitudes, invariablemente se revierte a los acusadores, y más cuando exhiben impericia en los pasos que siguen. Ese es justamente el caso de la reciente aprehensión del empresario Jorge Hank Rhon, ex alcalde de Tijuana y ex candidato a la gubernatura de Baja California. Su detención, en pleno proceso electoral del Estado de México y en la víspera de la sucesión presidencial, no puede ser un asunto meramente judicial. Esa es la opinión de muchos analistas que se preguntan si el presidente Felipe Calderón habrá de transitar la ruta de la barandilla en su afán infructuoso de reposicionar a su partido de cara a la elección presidencial del 2012. El caso Hank se politizó, además de por la forma poco ortodoxa en que ocurre la detención y lo endeble de algunos de los cargos que se le imputan y que auguran que este caso sea una repetición del fallido Michoacanazo del año 2009, por los apresuramientos de Acción Nacional en respaldo a la detención el propio día en que ocurriera y sin que la Procuraduría General de la República diera a conocer los cargos que le fincaría, salvo un escueto comunicado de prensa en el que hablaba del hallazgo de armas en su casa. Y más aún: ese mismo día en el Estado de México se anuncia el “relanzamiento” de la fallida campaña de su abanderado a la gubernatura en esa entidad, Luis Felipe Bravo Mena, acompañado de connotados personajes de su partido y del gobierno federal. Si camina como pato, grazna como pato y tiene cara de pato, pues es un pato. Así, esta detención es notoriamente una acción del Gobierno Federal orientada a golpear al gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y al candidato del PRI a la gubernatura Eruviel Ávila, lo que la ubica en la categoría de uso faccioso de la ley, porque no es casualidad que en cada elección haya una nota policíaca que involucre a un personaje político. Es una práctica recurrente de Felipe Calderón utilizar golpes judiciales para dar la sensación de que su gobierno combate la corrupción a toda costa, pero sólo en periodos electorales. Es evidente entonces que el presidente Felipe Calderón ha comenzado una ofensiva para retener el gobierno nacional, la que ahora se anuncia en diversos trascendidos iría tras otros políticos de oposición a su gobierno, especialmente ex gobernadores. De perseverar en esa ruta y de no aclararse debidamente el caso Hank Rhon, estaremos ante el riesgo de fracturar la convivencia política y democrática con miras no sólo a las elecciones del próximo 3 de julio en el Estado de México, sino en preparar el peor de los escenarios posibles para la elección federal del 2012, particularmente en el virtual estado de guerra en que Calderón tiene sumido al país. Hoy más que nunca, estamos ante el reto de que haya un apego estricto de la Procuraduría General de la República y del Poder Judicial de la Federación, a las normas establecidas en el marco de derecho de nuestro país, para que se transparente y se deje claro cómo se hizo la detención, la incursión misma a su domicilio, cuál fue la información que se tenía y, desde luego, por parte de Hank Rhon, que alegue lo que a su derecho convenga. Esperamos que se lleve este asunto de forma transparente y que no se esté vulnerando al Estado de Derecho, que el proceso esté acorde a la ley, y que por ningún motivo el Ministerio Público sea un instrumento de partido, que tenga fines partidistas o fines políticos. No se trata de defender, si fuera el caso, a nadie que sea culpable, pero resulta muy significativo que cada vez que hay un proceso electoral importante, el Gobierno Calderonista usa a la PGR como su brazo armado para tratar de fortalecer su deteriorada imagen, o ¿Hasta ahora, después de 4 años de gobierno Calderón supo que Hank Rhon tenía las presuntas armas o alguna actividad ilegal? ¿Por qué no detenerlo antes o después del proceso electoral en el estado de México? En ese caso, hay muchos personajes en México que enfrentan suspicacias sobre sus trayectorias y actividades, y el Gobierno Federal debe tratar a todos con el mismo rasero, no sólo a quienes supone que pueden afectar la imagen del candidato a la presidencia mejor posicionado. El mayor problema es que, de seguir con sus obsesiones contra Carlos Slim, contra el PRI, contra López Obrador, etcétera, Calderón podría incendiar al país en 2012 con consecuencias realmente lamentables. |
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| En fecha reciente, los veracruzanos conocimos de propia voz del Gobernador Javier Duarte el anuncio del arranque del Programa Adelante, una innovadora propuesta de cambio en la aplicación de las políticas públicas de Desarrollo y Asistencia Social. Adelante será el eje rector y transversal de la política social del Gobierno del Estado. El Gobernador está mostrando congruencia con el planteamiento expresado en el Plan Veracruzano de Desarrollo que presentó a la opinión pública hace pocas semanas; esto es, está trabajando con conocimiento de la realidad del estado y de la administración pública estatal para acometer el compromiso anunciado de que al finalizar su gestión habrá de reducir a la mitad la pobreza extrema en nuestro estado. Este es un reto formidable, pero lo interesante es que ya ha expresado la estrategia para enfrentarlo. Como militante priísta aplaudo y respaldo este esfuerzo mayúsculo de coordinación institucional que establece nuestro Ejecutivo; una labor en la que el propio gobernador dirigirá y coordinará de manera estrecha, gracias al diseño institucional con el que se conformó Adelante. Pienso que a diferencia de otros tiempos y de otros programas concebidos para el combate a la pobreza y la marginación, en esta ocasión se advierte una visión clara sobre cómo hacer frente a la lacerante pobreza extrema que aún padece un importante porcentaje de veracruzanos. En anteriores ocasiones se
han implementado programas bien intencionados, pero no se han tenido
los mecanismos de control adecuados ni ha sido eficiente la operación
de los mismos, por lo tanto han sido ineficaces en sus resultados. A
esto debemos agregar la duplicidad de esfuerzos y la dispersión
de los recursos materiales y humanos que han sido la debilidad de programas
anteriores. Por ello celebramos que como primera virtud de Adelante
el Ejecutivo plantee la importancia de ejercer una coordinación
central como un verdadero eje para la operación de las acciones;
sólo así puede ser posible optimizar el presupuesto y
multiplicar el impacto de las políticas de combate a la pobreza. De este modo la participación de la gente en la definición de su propio destino se convierte en la fuerza del capital humano que se necesita para que un programa estratégico como Adelante cumpla con su objetivo de impulsar la transformación que necesita Veracruz. El modo de operación de Adelante será transversal, es decir, a través de la articulación de la política social que integra las acciones de todas las dependencias y entidades que conforman el Gobierno de Veracruz. De este modo, lo que debemos esperar con Adelante no sólo son paliativos emergentes, sino un auténtico desarrollo humano, económico y social, con una orientación lógica para lograr la sustentabilidad, por ello es importante destacar que se propiciará la participación activa de los tres órdenes de gobierno, del sector empresarial, de la sociedad civil organizada y de la población beneficiaria. Otro aspecto que en mi opinión
debe destacarse es que los primeros municipios que serán objeto
de las acciones de Adelante son los quince con mayor rezago social,
de este modo se orientará este importante programa a quien más
lo necesita. En este punto, vale la pena preguntarse ¿Por qué
un municipio como Tehuipango, ubicado en la Sierra de Zongolica, aparece
desde hace 2 décadas cuando menos, en el primer lugar de los
municipios con la mayor marginación del país si se han
invertido importantes recursos públicos para reducir su pobreza
y marginación? Enhorabuena por el anuncio de este relevante esfuerzo que demuestra el orden y la eficacia con el que el Gobierno de Veracruz responde a la confianza de la sociedad. |
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| Se debate en el congreso federal pero también en el ámbito público la Reforma Política. Al respecto, hay voces que expresan que una vez más lo que se incluyó es insuficiente; otras le reconocen grandes avances. Lo indudable es que nuestro país demanda de amplias reformas tanto al aparato político, como al sistema de representación y participación política. Debe ser reformada la relación entre las diferentes instituciones que integran el Estado; como ejemplo de esto, debe ser revisada la relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, así como entre éstos y el Judicial. De igual forma, es imprescindible actualizar la relación de la Federación con las entidades federativas, en temas como el fiscal, la seguridad y muchos otros y, a su vez, la relación de las entidades con sus municipios. Todo esto tan sólo al interior del propio Estado nacional. Además, el Estado, como representante del poder público, necesita replantear su relación con la sociedad, es decir, con esa comunidad de hombres y mujeres a las que representa y que constituyen el fundamento de su existencia. Un aspecto fundamental es discutir qué tanto participa la sociedad en los asuntos de Estado, es decir qué tanto se involucra en las decisiones políticas, o visto desde el otro lado, qué tanto propicia el Estado la interacción ciudadana en la cosa pública. Actualmente, es posible afirmar que la ciudadanía está muy alejada del Estado y de su representación más concreta que es el gobierno. Si bien se convoca al ciudadano a participar en los procesos electorales, después las decisiones se reservan a la discrecionalidad de las altas esferas burocráticas. Por eso, cuando el Estado no puede atender ni resolver los problemas, el ciudadano, con justa razón, asume que el problema no es suyo sino del gobierno. El Estado sólo tiene éxito cuando la sociedad participa y respalda su acción y la ejecución de sus decisiones políticas. Esto último es vital para la vida pública y cobra la mayor relevancia cuando el presidente Felipe Calderón, en su calidad de Jefe de Estado, está convocando a una participación social y a que cada ciudadano asuma, por lo menos, un papel de apoyo a lo que el Estado está haciendo en la lucha contra el narcotráfico; sin embargo esta postura tiene una evidente lectura, de que una vez más, sólo se pretende involucrar a la ciudadanía cuando el Estado llega a su límite y no puede con los problemas. Por eso, los partidos políticos debemos pugnar porque todas las instituciones públicas se abran al ciudadano, para motivar su participación activa. Por supuesto, los primeros en propiciar esta apertura debemos ser los propios partidos, toda vez que somos la vía legalmente establecida para la expresión de las diferentes voces de la sociedad y, hasta ahora, para la consecución del poder público. Abrirnos a la sociedad significa propiciar una auténtica participación de los ciudadanos en la vida interna del partido, en sus decisiones y en la posición que tome en cada uno de los asuntos que atañen la vida pública de la nación. De manera especial, se trata de promover y fomentar una auténtica cultura política sustentada en la civilidad pero, asimismo, en la actitud crítica y en la exigencia de gobiernos y partidos eficaces y comprometidos de verdad con las mejores causas de México. Y esto bien podría empezar por la democratización de los procesos internos de los partidos, pero también, cumplir con nuestro papel de conocer a fondo las problemáticas que atañen a la sociedad, y del análisis de éstas, formular nuestras propuestas y programas de acción política. Ese debe ser el rumbo inequívoco de los partidos: los problemas reales de la gente, de cada ciudadano, de cada barrio, colonia o pueblo. Por supuesto que esto implica un ciudadano más crítico y participativo, e iría en contra de los intereses espurios de muchos dirigentes partidistas. Por nuestra parte, considero que debemos hacerlo, y para ello debemos empezar con nuestra propia militancia. El partido no es propiedad de nadie, los militantes y directivos formamos parte de él pero los partidos son instituciones de interés público y por lo tanto sujetos al escrutinio de la sociedad. Por ello, insisto en que los partidos debemos abrir nuestras puertas a toda la sociedad, para que los que se identifiquen con los principios de una u otra fuerza política, puedan acceder a los foros donde sus voces y propuestas sean escuchadas con la atención que exige el ser ciudadano de este país. Esto es lo que mucha gente piensa; de manera que para avanzar debemos escuchar y proceder a contribuir al urgente rediseño institucional que requiere el Estado mexicano. Tenemos que concluir ya la etapa de transición política inacabada que está impidiendo nuestro avance como nación. Si ahora mismo se está debatiendo la procedencia de candidaturas ciudadanas e iniciativas populares es, sencillamente, porque los partidos y los gobiernos que surgen de ellos no estamos representando los auténticos intereses de la gente. Por ello, o nos ponemos a trabajar en serio para superar el déficit que tiene la clase política con la sociedad, o pronto seremos rebasados por una sociedad que está cansada de la verborrea, los pleitos y las promesas vanas. El problema es que si los partidos somos rebasados habría una gran dispersión del poder político que, si bien profundiza la democracia, representa también un riesgo, porque el Estado puede ser infiltrado por intereses muy oscuros, además de complicarse aún más el proceso político y legislativo. Ojalá y los partidos seamos capaces de superarnos antes de sucumbir rebasados por una sociedad civil decepcionada. |
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| En los últimos días se ha suscitado una controversia en relación a un asunto fundamental para nuestro partido como lo es el financiamiento para realizar sus actividades. Este tema tiene al menos dos aspectos a considerar: por un lado, en los estatutos de los partidos políticos -y el nuestro por supuesto lo contempla- se tiene el concepto de las cuotas que deben cubrir sus militantes. Esto es, ¿los militantes deben contribuir al financiamiento del partido al que están afiliados? La respuesta es sí, aunque esta afirmativa tiene matices. Para el caso del PRI, lo que propone el Comité Directivo Estatal es que los militantes que tienen un cargo en la administración pública así como de representación popular, hagan patente el compromiso moral con su partido al aportar su cuota, toda vez que accedieron al cargo como consecuencia del triunfo electoral del PRI. Es claro que un militante que no tiene un cargo público, trabajo o una posición económica desahogada, se le dificulta dar su cuota; para estos militantes el CDE del PRI propone que su aportación sea voluntaria y en la medida de sus posibilidades. ¿Por qué insistimos en este tema controvertido? Porque el financiamiento a los partidos ha sido sujeto de muchas opiniones sobre cuál debe ser la forma preferente para dotar de los recursos que necesitan los partidos para el sustento de sus actividades. La disyuntiva es si deben tener una proporción mayor de financiamiento público o, por el contrario, allegarse más recursos procedentes del ámbito privado. Los partidos políticos son entidades de interés público y por eso reciben financiamiento del gobierno. Existen, sin embargo, otras razones de peso para que ésta sea la principal fuente de recursos legalmente aceptada para sostener a los institutos políticos; en caso contrario, de darse el caso de que los partidos obtengan sus recursos del ámbito privado, se corre el riesgo de que se generen compromisos y vínculos con sus patrocinadores y en consecuencia estas organizaciones públicas puedan ser utilizadas por intereses privados como los que representan grandes corporaciones nacionales, transnacionales, o, peor aún, por el propio crimen organizado. Ciertamente la legislación electoral en ese aspecto aún está lejos de ser la óptima, pero eso no significa que los partidos tengan manga ancha para abrir sus puertas a intereses ajenos al de los ciudadanos que es la esencia de los partidos. De ahí que lo procedente es privilegiar el financiamiento público por encima del privado, como ocurre en la mayoría de los sistemas democráticos occidentales. El tema se complica aún más si se considera que nuestro país y nuestro estado enfrentan condiciones económicas y financieras muy comprometidas y, frente a la ingente necesidad de destinar más recursos al combate a la pobreza, a la educación o a la salud, es deseable que los partidos vayan equilibrando cada vez más el origen de su financiamiento hacia el ámbito privado. La pregunta obligada es: ¿Cómo utilizar menos recursos públicos sin comprometer nuestra independencia y funcionalidad al depender del financiamiento privado proveniente de las grandes corporaciones que podrían comprometer la actuación y libertad del PRI? Parece que el camino más viable sería un financiamiento de origen privado pero que, por la dispersión que tendría al surgir de los funcionarios surgidos del partido, de sus militantes e incluso de los ciudadanos simpatizantes que aporten voluntariamente pequeñas cuotas al PRI, este dinero no pondría en riesgo su autonomía e independencia orgánica, y, por el contrario, mantendría a salvo su capacidad de actuar con libertad y su compromiso a favor de las mejores causas de la nación. Esta es la función que la Ley establece para los partidos políticos a quienes requiere contribuir en la formación cívica y política de los ciudadanos, así como representar con sentido ético y lealtad los intereses de la nación. Esto es lo único que puede legitimar la función destinada a los partidos en cuanto a ser instituciones que propicien el acceso al poder de los ciudadanos que compiten en elecciones: la independencia respecto a los grupos de poder y de interés que tratan de cooptar a las fuerzas políticas y ponerlas al servicio de sus intereses particulares, muchas veces inconfesables. Es claro que esta propuesta pretende llegar a un escenario idóneo que está aún muy lejos de ser alcanzado, pero estoy convencido de que no debemos conformarnos; si no empeñamos nuestro esfuerzo en lograrlo los partidos seguirán dependiendo tanto del uso de recursos públicos como de la tentación de utilizar recursos privados que pueden ser cuestionables. Mientras se perfecciona la ley electoral en materia del financiamiento a partidos, las fuerzas políticas tenemos el derecho y obligación de solicitar al apoyo a nuestras bases. Además de financiar, la aportación tiene también un efecto positivo en el sentimiento de pertenencia de un militante con su partido. Tan sólo por eso podría estar justificado. |
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| El pasado fin de semana entró en vigor el cuarto aumento del año al precio de las gasolinas y el diesel, y de acuerdo a información periodística, con este nuevo aumento, si queremos llenar con 40 litros de gasolina magna el tanque de un automóvil compacto, los mexicanos tendremos que pagar ahora 95.2 pesos más de lo que gastábamos cuando comenzó la administración de Felipe Calderón. Es de esperarse, entonces, otra ola de aumentos, en vista del incremento en los eslabones que conforman las cadenas de comercialización de los productos que consumimos. Esto, agregado al incremento del precio de la tortilla de hace pocas semanas, nos señala que se avecinan tiempos difíciles para la mayoría de la población mexicana. Por si fuera poco, la reserva estratégica de granos básicos del país es escasa, por no decir inexistente. Esto es muy grave, y el gobierno federal se muestra impávido, como esperando que las cosas se resuelvan por sí solas, pues no se observan acciones contundentes o la aplicación de alguna estrategia efectiva para contrarrestar los problemas que abruman a los mexicanos. La administración de Felipe Calderón se encuentra empantanada con el gravísimo problema de la inseguridad que provoca el crimen organizado, y si bien es cierto que esto representa una prioridad, también lo es, que no se puede minimizar el resto de las prioridades de la agenda nacional. Lo peor del caso, es que la sociedad mexicana no ve avances en la lucha contra la delincuencia organizada, por el contrario, casos tan lamentables como el del crimen del hijo del periodista y poeta Javier Sicilia y la solidaridad que se ha gestado a su alrededor en los últimos días, tiene “contra las cuerdas” al gobierno federal, que no encuentra como salir bien parado de este caso. Sin embargo, sí se observan prioridades en materia de política partidista del gobierno federal, pues muestra mucha preocupación para que su partido, Acción Nacional, logre una alianza con el PRD para la elección de gobernador en el Estado de México, tanto así, que hasta la secretaria general de su partido, Cecilia Romero, aseguró que el Presidente Calderón está muy interesado en que se logre la candidatura mexiquense en alianza de los dos partidos antagónicos, aunque ésta recaiga en el perredista-lópezobradorista Alejandro Encinas. Algo pasa con los militantes distinguidos del PAN, pues actúan como desesperados, cuando realizan declaraciones a los medios de comunicación. Ejemplos sobran, pero hay casos patéticos como lo declarado el pasado sábado en la ciudad de Veracruz, por el diputado federal, exsecretario de Gobernación y exgobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, quien haciendo gala de ignorancia supina, impropia para un político que ha estado en los más altos niveles de la administración pública, pretenda descalificar con singular torpeza, la actuación en materia de seguridad pública del Gobernador Javier Duarte, quien, desde el inicio de su gobierno ha demostrado absoluta voluntad para trabajar de manera decidida y coordinada con el gobierno federal y las fuerzas armadas de nuestro país en la lucha contra el crimen organizado. Además, Ramírez Acuña, en el colmo de su postura desinformada, y pretendiendo justificar supuestos logros del gobierno calderonista, se atreve a decir que el número de pobres en nuestro país no se ha incrementado durante la administración panista. Entonces nos preguntamos, si los datos oficiales que reporta la CONEVAL -que es el organismo federal encargado de la evaluación de la pobreza y el rezago social- son falsos, cuando es pública la información de que del año 2006 al 2008, aumentó en 5.1 millones la cifra de mexicanos que viven en condición de pobreza. El organismo ha señalado que de una suma de casi 55 millones de personas en pobreza, 19.5 millones se encuentran en extrema pobreza. La posición de Ramírez Acuña de ignorar la realidad y pretender ocultar el sol con un dedo, es un absurdo que en nada ayuda a la administración federal panista, pues quedan en evidencia las verdaderas intenciones electoreras de las declaraciones del militante de Acción Nacional. Queda claro que lo único que interesa a Felipe Calderón y al PAN es seguir en el poder, aunque no sepan qué hacer con él. Queda claro también que los aumentos a los combustibles y su repercusión directa en los precios de alimentos y otros productos básicos, perjudicarán a la mayoría de los habitantes de este país y una consecuencia lógica será que el combate a la pobreza a través de los programas sociales que realiza el gobierno federal sufra un fuerte revés en sus resultados, a no ser que lo que realmente les importe en la implementación del programa Oportunidades sea la operación clientelar electorera del programa y no el aumento de los indicadores de bienestar y desarrollo humano de los millones de mexicanos que se debaten día a día en el drama de la pobreza y la marginación. El Presidente y su partido deben dedicar más tiempo a tratar de rescatar estos dos años con un mínimo de buen gobierno y bien común, como dicen sus postulados, en lugar de seguir perdiendo el tiempo en la obsesión de gobernar a toda costa y con muy alto costo económico, político, social y moral a los mexicanos. Menos grilla y más resultados, de lo contrario serán otros dos años perdidos para México, sumados a la década que ha desperdiciado el PAN en la Presidencia. |
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| Este domingo en
la sede estatal del Partido Revolucionario Institucional nos reunimos
con nuestros amigos y aliados del Partido Verde Ecologista de México
y de las asociaciones políticas estatales con registro ante el
Instituto Electoral Veracruzano: Unidad y Democracia; Democráticos
Unidos por Veracruz; Vía Veracruzana; Asociación Política
Estatal Cardenista y Foro Democrático Veracruz, con quienes guardamos
estrechos vínculos ideológicos y políticos, una
común visión de futuro en favor de los veracruzanos, con
el firme propósito de formar una alianza electoral para alcanzar
el triunfo en las elecciones que en breve habrán de celebrarse
en los municipios de Coxquihui y José Azueta. |
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| Asumir la presidencia
del Comité Directivo Estatal del PRI es una alta responsabilidad
que implica un gran compromiso: responder a la confianza del líder
real de nuestro partido y de cada uno de los priístas que apoyaron
nuestra llegada. Por eso me propongo empeñar todo mi esfuerzo
y dedicación para cumplir el proyecto del Gobernador Javier Duarte:
consolidar al PRI como la primera fuerza de Veracruz y de México. El reto no es fácil
ni menor, es un desafío mayúsculo, porque la ciudadanía
está cansada de discursos y proyectos demagógicos, y,
sobre todo, de una clase política que ha dejado mucho que desear
con los resultados ofrecidos y ha perdido un tiempo precioso para la
nación en disputas estériles que han propiciado una situación
crítica y cada vez más complicada. |
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| ¿Cómo
llamar de otro modo a lo que ocurre en el estado de Guerrero? A menos
de una semana de la jornada electoral el candidato del PAN a la gubernatura,
Marco Efrén Parra Gómez, declina sin ningún rubor
ideológico ni moral, a favor del expriísta, Ángel
Aguirre Rivero, candidato de la Coalición “Guerrero Nos Une”
que conforman el PRD, PT y Convergencia, y ex gobernador priísta
y ex connotado miembro del PRI.
Más allá de los resultados de la elección en el hermano estado de Guerrero, este domingo tiene lugar un nuevo episodio que representa una afrenta para la inteligencia de su ciudadanía, puesto que estamos siendo testigos de una burda desviación de principios elementales que deben sustentar las contiendas políticas. El pragmatismo cínico de estos partidos que los llevó a unirse aunque nada los una y, por el contrario, representen polos opuestos en ideología y se hayan descalificado históricamente, significa una prueba de que esta alianza sólo busca el poder por el poder mismo, además de que no postula el triunfo de una oferta política ni la victoria de un proyecto ideológico sustentado en la plataforma política de un candidato. Estas alianzas desvirtúan y desprestigian la Política, dejan muy mal parados a los partidos y a los políticos que las practican; significan también un desdén a los electores y representan un falta de respeto al ciudadano; por si fuera poco es una visión que pervierte la legalidad de los procesos electorales. Los partidos que practican estas alianzas espurias deberían detenerse un momento a valorar cuál será el futuro del sistema de partidos vigente en México; podrían analizar, incluso, cuál será el futuro de la democracia en nuestro país, toda vez que estás prácticas se llevan a cabo en menoscabo de nuestro sistema político. Es cierto, a nuestro país le falta madurar su sistema político, sobre todo por la falta de cumplimiento de expectativas en el proceso de la transición que la ciudadanía mexicana determinó hace una década, sin embargo me parece que estas alianzas espurias, promotoras del engaño a los electores, para nada contribuyen a fortalecer a un sistema democrático; por el contrario, apartan a los electores que ven con desesperanza cómo los políticos pretenden embaucarlos con sus falsas ofertas políticas. Habrá quien diga, que es exagerado asumir esta
postura en vista de que el hoy excandidato panista, Marco Efrén
Parra Gómez, de acuerdo a algunas encuestas dadas a conocer poco
antes de su dimisión, tan sólo alcanzaba un 4 por ciento
de la intención del voto, y, por ello, su contribución
será insignificante en la batalla electoral tan cerrada que sostienen
los candidatos Miguel Añorve Baños de la “Coalición
Tiempos Mejores Para Guerrero” -PRI, PVEM y Panal- y Ángel
Aguirre Guerrero, candidato de la “Coalición Guerrero Nos
Une” -PRD, PT y Convergencia. Reitero que, más allá de los resultados que de manera preliminar estarán publicados al mismo tiempo en el que estas líneas estén circulando entre nuestros amables lectores, es necesario reflexionar que las bien llamadas alianzas espurias contribuyen al desorden institucional que campea por todo el país, y que a los dirigentes nacionales de los partidos involucrados en esa práctica, tanto los formales como los reales, no parece importarles en lo mínimo. Cabría meditar también el impacto de este desorden que sólo favorece el enturbiamiento de los resultados electorales, pues junto con una campaña propagandística que se caracterizó por privilegiar la guerra sucia por encima de las propuestas, obviamente ha contribuido a generar violencia e incertidumbre para los guerrerenses. Esto representa una gran irresponsabilidad de los involucrados en la alianza de facto, parece evidente que no les importa la población, sólo les interesan sus particulares intereses. ¿Qué le depara a México, si lograra imponerse, esta visión de la política que exhiben el PAN y el PRD, supuestos antagonistas ideológicos? Me parece que nuestra nación no se merece esa clase política. |
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La determinación de los recién asumidos
presidentes municipales de Veracruz y Boca del Río, Carolina Gudiño
y Salvador Manzur, de ceder al Gobierno del Estado la administración
de sus respectivas direcciones municipales de tránsito y vialidad,
encontraron de inmediato la respuesta del Gobernador Javier Duarte de
Ochoa, quien tomó la importante decisión de responder con
prontitud a la solicitud de los alcaldes.
En los últimos tiempos se habían dado a conocer muchas quejas ciudadanas contra arbitrariedades cometidas por personal de esas dependencias municipales. Evidentemente, la situación tiene que cambiar y este es un paso importante para lograrlo, pues además de ser acciones abiertamente ilegales contra la población, impacta negativamente en la imagen de ambas ciudades, de sus autoridades, e incluso de nuestro estado. Basta leer en múltiples versiones periodísticas de los atropellos a los automovilistas para darse cuenta que esta situación ya estaba, incluso, impactando a las empresas prestadoras de servicios turísticos, ya que los malos servidores públicos también hacían víctimas de sus abusos a los turistas en vez de orientarlos como en muchos casos corresponde a ese tipo de autoridad. Por ello, es de suma importancia, la determinación tomada por el Gobernador Javier Duarte, en virtud de que el agente de tránsito y vialidad representa el punto de contacto más frecuente entre los ciudadanos y una autoridad, toda vez que todos, peatones, conductores particulares, del transporte público, de empresas, etc. circulamos por las calles, y nuestra forma de comportarnos interactúa a tal grado que prácticamente se establece un parámetro cívico de nuestro nivel de desarrollo social. Creo que esto es insoslayable, para avanzar hacia un mejor estado de bienestar y progreso, debemos cubrir todos los aspectos, debemos hacerlo desde una visión integral de las necesidades de nuestra sociedad, y entre éstas se encuentra, sin duda, la exigencia de conformar autoridades que se caractericen por ser auténticos servidores públicos. Debo enfatizar que no coincido con algunas voces que expresan que la decisión de entregar la tutela de las direcciones de tránsito y vialidad de los municipios conurbados, no hará cambiar las irregularidades cotidianas, en vista de vicios que están arraigados entre algunos oficiales de tránsito; no coincido, porque sería renunciar al futuro mismo de nuestro estado. Es cierto que la situación prevaleciente plantea un reto que es difícil resolver de la noche a la mañana, pero en principio, los ciudadanos de Veracruz debemos reconocer que la determinación del Gobernador y los alcaldes es una medida muy positiva, sobre todo, porque se toma cuando está iniciando la administración. Muestra, asimismo, la voluntad del Gobernador Javier Duarte en sumarse a la iniciativa del Gobierno Federal por establecer un mando único en las corporaciones que tienen la responsabilidad de velar por la seguridad pública de la ciudadanía. Además, y esto es trascendental, significa que el Gobierno del Estado está dispuesto a encarar el problema como es de esperarse de una autoridad elegida democráticamente. Por otro lado, y más allá de la conducta abusiva de algunos elementos de tránsito, la sociedad debe hacer su parte, ya que el compartir los espacios públicos como son nuestras calles, también implica un elevado sentido de responsabilidad entre conciudadanos; debemos dejar de propiciar la corrupción porque ésta se retroalimenta cuando no cumplimos con los reglamentos y tratamos de llegar a componendas que contribuyen a que persista el cáncer social de la corrupción. Esta coyuntura representa una real oportunidad para mejorar, porque avanzar en la depuración del personal de Tránsito y Vialidad, permitirá iniciar los procesos de integración de un mando único en seguridad pública, que todos esperamos, represente un logro que pueda contribuir a escalar la relación de trabajo coordinado entre el gobierno de nuestra entidad con la federación y sea posible alcanzar las metas esperadas en beneficio de nuestra población. |
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