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| Crimen
por tradición Por Jesús J. Castañeda Nevárez jjcastaneda55@gmail.com |
| Cada fin de año sucede ésta terrible atrocidad. El linchamiento es multitudinario. Se cuentan por millares las personas que participan; hay familias enteras involucradas en el hecho. La víctima espera en silencio; ya está preparado para el cruel acto; incluso fue sentenciado antes de nacer, desde que era una pequeña semillita que fue colocada en un pequeño recipiente llamado tubete y cuidada en un invernadero hasta que alcanzó la altura de 20 centímetros. En ese momento se decidió su suerte, lo trasplantaron a una bolsa de plástico y lo regresaron al invernadero por 3 años más, para cuidarlo y alimentarlo, dándole los nutrientes que necesitara para asegurarse que creciera más. Pasados los 3 años fue llevado al campo, donde fue colocado junto con otros candidatos a la misma suerte; una distancia de 2 metros separando a cada uno de ellos. Ahí los cuidaron y alimentaron durante 3 a 5 años más, hasta que alcanzaron la madurez y estatura requerida para la celebración. Un cuidado que no resultó fácil ni sencillo, ya que hubo de evitar que otros, ajenos al proyecto les quitaran el alimento, nutrientes y humedad. También evitar todo tipo de ataques de enfermedades y de plagas que afectaran su proceso de crecimiento; o los hongos que dañaran de manera agresiva su exterior. Pero llegó el día marcado por su destino; su tamaño y aspecto eran los esperados; la sentencia dictada 6 años atrás se iba a cumplir; pronto vendrían los verdugos a ejecutarla. Amaneció el día fatal; la gente fue llegando en grupos; se les veía emoción en el rostro; muchos ya sabían bien el proceso al que iban, otros preguntaban todo. Los padres de familia orgullosos indicaban a sus menores hijos la forma en que deberían de proceder a la ejecución. Los 8 o 9 años de vida y de cuidados iban a quedar atrás; su destino estaba marcado; había que pagar con su vida para dar unos días de alegría a sus victimarios. En ese momento su belleza significó su peor atributo porque eso le representó ser elegido por un grupo; pronto lo rodearon observándolo por todos lados; un niño reclama la oportunidad de asestar el primer golpe; el padre lo tranquiliza y le asegura que también lo hará, pero primero él se asegurará de que el primer corte sea en el sitio correcto; pronto de una u otra manera cada uno procedió en contra de su vida y en medio de risas y emociones el crimen se consumó. De inmediato un grupo de hombres lo tomó en sus brazos y lo acostó en una mesa, donde fue enredado con hilo y posteriormente colocado sobre un vehículo, donde fue trasladado a la siguiente escala de su martirio. Como entender lo que sigue?, porque mientras uno agoniza sus victimarios disfrutan colocándole objetos de adorno, luces de muchos colores, tarjetas con leyendas alusivas al amor, a la alegría, a la paz; contrastando con el sentir de quien poco a poco va perdiendo la vida mientras quienes se la están quitando no parece importarles. Vienen días de fiesta, regalos, comidas, abrazos y hasta llanto. El último momento importante del victimado, viene a ser cuando le son retiradas las cajas y paquetes envueltos de forma vistosa y decorados con moños de seda. La mirada de la familia va y viene; observan sin ver al objeto que días atrás captó su interés y sus miradas; hoy ya no cuenta. Y mañana pasará a ser un estorbo del cual hay que deshacerse cuanto antes. Algunos todavía se atreven a arrojar el objeto a la calle en calidad de basura; sin el menor recuerdo de la felicidad de los días pasados. Al quite tienen que entrar los programas gubernamentales que se hacen cargo del desecho el cual será triturado y transformado en composta. El crimen de temporada está “justificado” en la tradición; algunos hasta le atribuyen el símbolo de “paz, esperanza y armonía” que contrasta lo que hacen con lo que dicen representar. No hay reflexión de actos; no hay el mínimo sentido de responsabilidad con lo que ese crimen ocioso representa no sólo en pérdida de un árbol que proporciona tantos beneficios a la naturaleza, sino también la necesidad urgente de esos beneficios, que se traducen en clima, agua, cultivos, alimentos, etc.. Si hay que aferrarse a seguir con tradiciones, entonces debieran usar sustitutos artificiales que sirvan para lo mismo pero que no signifiquen el atroz crimen contra la naturaleza; y si se quiere usar pinos naturales, porqué cortarlos?? Podrían usarse en su misma base natural y posteriormente ser devueltos para reforestar importantes zonas donde ya estamos sufriendo por el cambio climático y por la escases de agua. Así nadie pierde y todos ganamos. Seguir como vamos significa que quedarán completamente perdidos 8 o 10 años de cuidados de un árbol, destruidos en 20 días de tradición. Porka miseria. |
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| Empeñados Por Jesús J. Castañeda Nevárez jjcastaneda55@gmail.com |
| Como cada inicio del ciclo escolar, miles de padres de familia salen a las calles a tratar de resolver la necesidad urgente de sus hijos, ante un panorama sin opción, por el inminente regreso a clases que trae aparejado la obligación de cubrir con el costo de la inscripción, la cuota “voluntaria” de la sociedad de padres de familia, la lista de útiles escolares, los uniformes nuevos, más lo que se acumule. Todo multiplicado por el número de hijos en edad escolar. En las papelerías hay tal algarabía que pareciera que están regalando las cosas, pero nada más lejano que eso. La lista de útiles representa un fuerte golpe al presupuesto familiar; y para solventarlo lo único que aparece como tablita de salvación son las casas de empeño. Y desafortunadamente esa tablita en muchos casos se convertirá en la tablita del cadalso, que terminará con un bien patrimonial adquirido con el esfuerzo del ahorro o todavía peor, comprado en abonos que representaron no sólo el pago principal sino una cantidad importante de intereses. Todo para que acabe en propiedad de una casa de empeño y salga a remate a un valor que no tiene referente con lo que en algún momento significó para una familia. En los tiempos de mis padres la única casa de empeño era el Monte de Piedad y esta estaba en la ciudad de México; en Tuxpan no había ese fantasma que sólo denota la miseria de una sociedad que no ha sabido gastar sólo lo que tiene y que no conoce la palabra ahorro; con lo que se autocondena a vivir empeñada. Pero como en nuestra familia no había ni para gastar y mucho menos para ahorrar; además de tener uno de los 8 hijos en cada grado escolar de la Escuela Primaria Antonia Nava; me brinca la interrogante cerebral: ¿cómo le hicieron para resolver el compromiso escolar de cada año sin ni siquiera una miserable casa de empeño? Para éste ciclo sólo una de las casas de empeño que tienen sucursales en todo el país, estima que sus operaciones de julio y agosto aumenten por arriba de los 50 mil padres de familia, con un movimiento de dinero superior a los 50 millones de pesos. Esto por encima de sus operaciones normales, que son de 500 mil personas cada mes. No podemos ignorar que esta no es la única alternativa que tienen los padres, pues hoy en día también los agiotistas han proliferado, significando la parte “informal” del agio; con una voracidad muy parecida pero con la enorme desventaja para los usuarios, por la poca o casi nula seguridad de los bienes que entregan en prenda; además de los intereses exagerados que en uno y otro caso tendrán que pagar si quieren recuperar sus bienes. En estos momentos de incertidumbre financiera por la crisis que vive nuestro vecino país del norte y algunos países del viejo continente; y con la propia desaceleración económica de nuestro Estado, surge como un clamor acallado, como un grito ahogado en la desesperación de miles de padres y madres: ¿porqué la obligación de las cuotas de padres? ¿porqué nuevas listas de útiles escolares cada año? ¿no hay posibilidad de reutilizar muchos de ellos? ¿porqué cada niño debe llevar paquetes de hojas, marcadores, cloro, papel sanitario, etc.? Si la educación es gratuita, donde queda ese derecho para esos pequeños ciudadanitos que tienen la mala fortuna de haber nacido en un hogar pobre y por consiguiente sin posibilidades de cubrir todas las exigencias del sistema educativo que se escuda en los propios padres para que actúen como viles verdugos de los más fregados, mientras que los directivos se lavan las manos cual P…ilatos. No podemos ignorarlos. No podemos cerrarles la puerta de la educación por un mezquino requisito, sin afrontar en el futuro cercano las consecuencias traducidas en inseguridad, por un posible ser humano resentido o por un hombre o mujer que su impreparación lo marginó del desarrollo y la superación personal, dejándolo vulnerable a otro tipo de opciones que hoy nos tienen muy preocupados. Porka miseria. |
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| “Tenle
miedo a los ninis, porque son muchos” Por Jesús J. Castañeda Nevárez |
| “En estas ciudades la miseria adquiere gestos trágicos, y los sinvergüenzas, como yo, no pueden vivir decorosamente. En cambio, los pueblos chicos son de mi gusto, porque en ellos el hombre se confunde con la naturaleza, o yo confundo la naturaleza con el hombre. Lo cierto es que me gusta vivir en los pueblos rabones porque en ellos soy primera figura, agasajado por gentes humildes que se honran con mi amistad y se divierten con mis pláticas. Me he sentado largos días a la mesa de un ranchero pesudo, a quien tuve embobado con mis mentiras. Oyéndolas, no paraba de decirme, como los niños que escuchan un cuento fantástico: —¿Y qué más, señor Pérez? ¿Y qué más, señor Pito? Hasta que se agotó el agua de mi noria y tuve que renunciar a una hospitalidad pagada con monedas de mi escasa inventiva”. (párrafo de La vida inútil de Pito Pérez). En las últimas semanas leí en un portal noticioso toda una “notinovela” en la que el protagonista principal era un tal “licenciado nini” que de manera lastimosa se quejaba del injusto trato que le daban a él y a su “título” en el campo laboral. Sus quejas de los empresarios se centraron en los “injustos” salarios, las escasas oportunidades para él y el “favoritismo” de los empleadores hacia otras personas. Hubo quien le siguió el juego y participó en la “ninicomedia” generando debates que entretuvieron a los lectores interesados en el punto. Pero como todas las malas novelas, ésta también tuvo un final feliz; no se puede precisar el motivo de felicidad, si porque el “nini” consiguió trabajo; porque se fue al DF; o porque ya se acaba la diarrea de letras sobre un caso lastimoso en todos los sentidos. El “churrodrama”, pareciera ser el caso de un hombre que en la alberca patalea y grita pidiendo auxilio, mientras que junto a él un bebé juega sentado tranquilamente en el mismo chapoteadero. El hombre no puede percatarse que con el sólo hecho de ponerse de pié termina con su problema; y todavía se atreve a señalar al bebe como “privilegiado”, criticando además al fabricante del chapoteadero, al dueño del balneario, a los salvavidas, a los demás bañistas, al clima, el sol, el aire, etc. Desde luego que todos los actores tendrán su propio punto de vista y su propia razón; pero difícilmente podrán coincidir plenamente respecto a los acontecimientos. Algunos por encontrarse debajo de una palapa disfrutando de una bebida fría; otros, por ser parte del servicio a comensales; otros por estar distraídos en otra cosa y otros más por estar absolutamente seguros que el “presunto ahogado” está de panza en un chapoteaderito infantil y por lo tanto sus gritos y manotazos sólo les divierten, porque están seguros que cuando se de cuenta de ello, saldrá avergonzado. Pero eso no significa que no exista el problema de los “ninis”; están ahí, en todos lados y en cualquier lugar. Algunos son ninis de vocación que usufructúan su condición justificándose como víctimas de la injusticia, del sistema, de las políticas públicas, de los gobernantes, de los legisladores, de los religiosos, y hasta de los extraterrestres. Esperan la “oportunidad ideal” pero ésta jamás llegará, porque sea cual fuere tendrá algún defecto y “tendrán que dejarla ir”. Otros ninis, son los que habiendo concluido su formación académica, suponen que en su domicilio llegarán decenas o centenas de cartas de empresas que se disputarán el favor de sus servicios profesionales y desde luego, tratarán de convencerlos con jugosos salarios, que les permitirán antes de lo que se imaginan, disfrutar de un vehículo de lujo, departamento de lujo y pareja de lujo. (aplausos) Conforme pasan los días y no sucede nada, su entusiasmo se va cambiando por desconcierto; para luego pasar a ser molestia y terminar con un severo enojo y frustración, que se traduce en sentimientos de injusticia contra todos los que tienen un empleo, por modesto que éste sea. Hay otros ninis que forman parte de los miles de rechazados de las instituciones de educación superior y que vieron frustrados sus sueños de alcanzar un título universitario. Si su situación económica les permite, podrán intentarlo en alguna institución privada; pero si no es así, aguardarán la siguiente oportunidad, desempeñándose provisionalmente como “ninis”. Y así podríamos encontrar ejemplos de lo más variados y de todos los niveles de la actividad humana. Pero no intentando invertir más tiempo valioso en algo que “ni” voy a concluir “ni” voy a descubrir el hilo negro y “ni” voy a resolver; será mejor concluir ya, para poder terminar mi lectura de “la vida inútil de Pito Pérez” un modelo “nini” de la literatura. Afortunadamente hay muchas historias de coraje y vergüenza que cambiaron el destino de quienes hoy observan desde su sitio de trabajo el desfile de lamentos de otros, que manotean desesperados por sentir que se ahogan, sin atinar a ponerse de pié con dignidad y construir su propia historia de éxito. Ese es mi pienso. |
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| Empresa
de clase mundial? Por Jesús J. Castañeda Nevárez |
| Según un reporte de la Profeco, el mayor número de quejas que recibieron de abril a junio, la CFE se llevó el primer lugar negativo como el peor proveedor de nuestro país. Y cómo no serlo si representa además el principal factor, también negativo, que impide a las empresas veracruzanas ser rentables y competitivas por tener que pagar tarifas muy altas, mucho más altas de las que pagan en otros estados. Las quejas ciudadanas en muchos de los casos resultaron con algún beneficio hacia los quejosos; en otros casos en una sanción hacia los malos proveedores; por lo pronto, las cantidades a favor de los consumidores se cuentan en millones de pesos. Lo importante para todos debiera ser sin duda que la CFE no siga fallándole a los mexicanos, porque aún cuando sea sancionada económicamente, ésta estaría regresando sólo un pequeño porcentaje de lo abusado, defraudado o robado, lo que sea, que de todos modos es un delito contra el pueblo mexicano. Sin entrar en el tema de las tarifas eléctricas y la forma en que se calculan éstas; tampoco tocando el asunto del “horario punta” que establece un sobre costo altísimo para las empresas que tratando de ser productivas laboran dentro de ese horario y lejos de recibir un estímulo reciben un castigo. Pero lo que más afecta a todos los mexicanos y principalmente a los más pobres es el pésimo servicio y el trato inhumano que a éstos les da la CFE, empresa de clase mundial, que no resuelve los reclamos por demás lastimosos de usuarios que no pueden responder a excesivos cobros que los infalibles recibos expedidos por la infalible empresa les reclaman; consumos de energía que inexplicablemente 4 focos, una licuadora y un televisor, acumulan en el bimestre. Las alternativas que tienen los desafortunados usuarios y víctimas de la CFE son sólo el pagar o dejar de tener luz en sus hogares; mientras que a los asalariados de la propia empresa se les permite disfrutar del uso y abuso de la energía eléctrica. Y por si fuera poco, dentro de sus políticas internas, se otorgan a sí mismos facultades que rebasan el poder y alcance de la misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece claramente que “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento” (Artículo 16). Para la CFE basta y sobra con que señale un adeudo de ese domicilio en años pasados, sea o no del usuario actual, para fincarle responsabilidad al nuevo inquilino a al propietario del inmueble, procediendo a la inmediata suspensión del servicio. Y si quieren que se reconecte la energía eléctrica, tendrán que pagar la cantidad que la CFE reclame. Sea justa o no; eso no es importante para ellos. Otro absurdo de la empresa de clase mundial, es aplicado en contra de los usuarios que avalaron la adquisición de un electrodoméstico que la propia compañía promovió para su campaña de ahorro de energía eléctrica. Si el usuario que adquirió el equipo no cumple oportunamente con el pago, la CFE acude al domicilio del usuario aval y le suspende el suministro de energía eléctrica, sin importar que éste último esté al corriente de pago. Sus derechos Constitucionales son pisoteados vilmente y los ejecutores de tal delito simplemente se escudan en una orden superior. No hay poder humano que los convenza de su error. No hay elemento que valga para que no cometan tal atropello: enfermedad de algún miembro de la familia que pudiera estar necesitando de algún aparato médico; personas mayores de edad que pudieran estar solas; el delito se comete con absoluta impunidad. Los reclamos no surten ningún efecto. La única respuesta es que acudan a liquidar el adeudo del otro usuario o que le digan a éste que pague. Iniciar el procedimiento de un juicio mercantil no está contemplado por la CFE porque ella tiene su propio estilo y su propia ley llamada “reglamento” o “normatividad”, equiparable a “delincuencia organizada” de clase mundial. Porka miseria. |
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| El
“examen” de admisión y los rechazados Por Jesús J. Castañeda Nevárez |
| Haciendo un poco de historia vemos los primeros esfuerzos de la educación en la época colonial, que tenía el propósito de enseñar la religión, el idioma español y posteriormente algunos oficios a los indígenas de la Nueva España. Posteriormente en 1922 la creación de una dependencia gubernamental que regulara la política educativa nacional, lo que inició una serie de esfuerzos para desarrollar a los mexicanos y colocarlos en niveles de competencia con las potencias mundiales. En 1932 como resultado de los trabajos realizados en el Congreso Pedagógico, celebrado en Jalapa, Veracruz, se proponía entre otras cosas, fortalecer en la escuela secundaria la cultura básica adquirida en la primaria, integrándola en un ciclo básico, con el fin de formar los cuadros técnicos y profesionales necesarios para el desarrollo nacional. Si entendemos el desarrollo nacional como: personas competentes para realizar una función productiva, que les permita obtener un empleo digno y bien remunerado y que con su trabajo contribuyan al fortalecimiento de la empresa que los contrató y por consiguiente a nuestro país; entonces algo no ha funcionado. Porque el sistema educativo no se ha ocupado de atender las necesidades de formación de recursos humanos para el trabajo, vinculados con los sectores productivos. Es por ello el alto nivel académico de los desempleados. Pareciera que con la creación del sindicalismo los objetivos del sector educativo cambiaron radicalmente entregando el país en sus manos; se modificaron las estrategias y se adecuaron a dar respuesta a grupos de poder. El propósito central del sector educativo se convirtió entonces en atender las necesidades de una formación académica, demandada por miles de jóvenes, los que son admitidos hasta el límite de su presupuesto; los rechazados buscaran acomodo en otras instancias educativas públicas de menor prestigio o a mayor distancia, hasta llegar a las opciones de educación privadas de acuerdo a sus posibilidades, o tristemente, al abandono de los sueños de alcanzar un título universitario. El factor que hace las veces de verdugo de los sueños es un “examen” de admisión para los estudiantes; lo que para muchos resulta muy injusto, porque no se valora el historial académico contenido en las boletas de calificaciones. Se juega todo el futuro de los jóvenes de forma semejante a como se resuelve un partido de futbol en una final de campeonato: en penaltis; lo que ocasiona que todo se defina en un buen o mal tiro; en un buen o mal momento. Sin contar la posibilidad de que el alumno acuda enfermo a la presentación del maldito examen, condenandolo a formar parte de los miles de rechazados o los "no admitidos" por la UV, que para el caso es lo mismo. Cuando supimos que el mismo procedimiento del “examen” se aplicaría para los maestros aspirantes a una plaza, y conocimos los pobres resultados en la prueba por los aspirantes a mentores, sólo queda la reflexión sobre la pertinencia del método que ha dado como resultado: Alumnos reprobados y Maestros reprobados. Ya ni pensar en los maestros de la APO (Oaxaca),que seguramente no se saben ni la tabla del dos y sus alumnos menos. Y qué pasaría si continuáramos aplicando el “examen” a los aspirantes a Legisladores, Alcaldes, Regidores, Síndicos, Funcionarios Públicos, etc., etc., etc. Tal vez descubriríamos algunas inconsistencias en el perfil de muchos de ellos. Porque llevar láminas a las colonias no es un indicador de competencia legislativa; ni de capacidad de administración y operación de un municipio; como tampoco un doctorado es un gran referente para una institución de transparencia; tampoco resulta fácil elaborar el instrumento de evaluación de los consejeros de un órgano electoral, porque, ¿Qué deberán saber para conducir un proceso electoral y justificar los 140 mil pesos de sueldo mensual?. Y si el examen se le hiciera a los líderes sindicales, no sólo de los maestros, también los del IMSS, PEMEX, CFE, etc., que resultados tendría? Tal vez lo aconsejable sea no hacer más exámenes, para no correr riesgo de que todos salgamos reprobados. |
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Un
día sin taxi, un día sin pistolas, un día sin vieja Por Jesús J. Castañeda Nevárez |
| Ante el exagerado caos vehicular que tiene la capital del Estado de Veracruz y que ocasiona que en muchos cruceros se “hagan bolas”, en las que participan 9 taxis y un vehículo particular; surge una propuesta (aplausos), que pretende hacer oficial el que tengamos “un día sin taxi”. La medida, según la versión oficial, ha tenido opiniones favorables de las propias organizaciones de taxistas; tal vez por los supuestos beneficios que se dice tendrán éstos, por un incremento en sus ingresos de un 20% según los estudios oficiales; “porque van a tener muchas más corridas” pues habrá menos taxis (aplausos). Se dice que con “un día sin taxi” los choferes podrán disfrutar de un día de descanso, los vehículos podrán entrar en mantenimiento, disminuirá el flujo vehicular, todos llegaremos más temprano a nuestros trabajos, habrá menos histéricos, menos violencia y mucha más paz (aplausos). Lo que sigue es automático dentro de nuestra cultura de “rumbero jarocho, trovador deveras”; porque para poder controlar el programa se implementará una calcomanía para que el taxi no viole la restricción, lo que seguramente le haría merecedor de una fuerte multa. Y para vigilarlo, tal vez tengamos que poner a circular una buena cantidad de patrullas especiales, con sus respectivos “mordelones”, para completar el show. Los choferes que descansen podrán acompañar a sus esposas a ver las telenovelas (siempre y cuando la medida impuesta especifique que el susodicho deberá irse a su casa y no a “otra casa”), de todos modos, el sujeto, más el obligado solidario (esposa o ser querido), podrán hacerse adictos a la televisión y establecer para sus propias familias un programa de “un día sin comida”, así no tendrán problema de gastos alimenticios por no tener ingresos en ese día. Y si anticipamos que el programa será exitoso, podremos ir pensando en los muchos problemas que tiene Veracruz y lo sencillo que podrá resultar resolverlos con la misma estrategia: “un día sin violencia”; “un día sin balazos”; “un día sin problemas”; “un día sin impuestos”; “un día sin partidos políticos”; “un día sin mordelones”; “un día sin bloqueos en Xalapa”; “un día sin sindicatos”; y así le podemos seguir con la medida, aplicada hasta en los problemas personales: “un día sin suegra”; “un día sin vieja”; “un día sin jefes”, etc., cuidando de no incluir en esto al futbol. Pero lo asombroso de la genial idea tiene que ver con la generación de empleos, porque en opinión de algunos líderes sindicales, la medida permite que cuando unos taxistas estén en su descanso obligatorio, los compañeros que no tienen trabajo puedan entrar como suplentes; de modo que se resuelve el problema del desempleo. De manera que pronto estaremos aplicándolo a toda la burocracia, para que además del domingo tengamos “un día sin burócratas” y con ello acabemos definitivamente con el problema del desempleo. Y sólo por sugerir otra opción de solución: Sería bueno hacer una revisión de las concesiones de taxis, publicar la lista con los nombres de los concesionarios para que todos sepamos cuantos taxis hay y cuantos dueños de concesión hay; y si en la lista aparecen algunos funcionarios, legisladores, políticos, empresarios, etc., tal vez podamos “sugerirles” que las devuelvan; o que con ellos se aplique otro programa de “un año sin concesión”; y con ello podremos aliviar la sobre carga vehicular y la sobre oferta de taxis que en nada benefician a los choferes, porque éstos tienen que corretearle para poder completar la cuenta y que todavía les sobre algo para llevar a sus familias. Si revisamos las concesiones de transporte urbano, tal vez también encontremos algunos nombres conocidos, además del excesivo número de autobuses que circulan diariamente por las apretadas calles y avenidas de ciudades como la Capital del Estado. No se entiende la lógica de entregar excesivas concesiones que ocasionan un problema (aunque hayan sido para tapizar de rojo las calles de Veracruz), para luego tratar de resolver el problema con un programa de “un día sin taxi” en lugar de disminuir las concesiones de forma definitiva. Bueno, ese es mi pienso. jjcastaneda55@gmail.com |
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| Productividad,
Inversiones, empleo Jesús J. Castañeda Nevárez |
| Esta
semana el Gobierno de Veracruz dio un paso importante en su estrategia
para revertir los efectos de una crisis financiera que ha tenido semi
paralizados los sectores productivos de Veracruz en éstos primeros
5 meses de la administración Duartista, a causa de la difícil
situación económica de un gobierno que enfrenta compromisos
de deuda con proveedores y empresas constructoras, con fuertes sumas por
pagar y con poca claridad respecto a los tiempos en que serán saldadas
y que son el resultado de un desorden administrativo del pasado. Sin contar
otros compromisos económicos que igualmente nos representan una
gran deuda de mediano y largo plazo, pero con graves efectos en el presente.
El hecho es que no hay dinero y las empresas están sosteniendo con alfileres a su plantilla laboral, para no agravar el problema social. Pero el reto está ahí, no sólo en sostener los empleos existentes, sino generar nuevas oportunidades laborales, suficientes como para reactivar la economía en el Estado y elevar el nivel de vida de los veracruzanos. La estrategia inicia con la instalación del Consejo Consultivo para la Productividad, las Inversiones y el Empleo en el Estado de Veracruz, con la participación de los Sectores Productivos del Estado en la figura de importantes líderes de Cámaras y Organismos Empresariales, sumados a funcionarios del Gobierno Estatal y Municipal, con la importante participación de líderes de los trabajadores; todos en un solo objetivo: desarrollar acciones que permitan crecer y fortalecer la actividad económica, traducida en empleos, mismos que deberán generar mejores condiciones de vida para los trabajadores y sus familias. Con la certeza de que el tema del empleo es el centro de solución a muchos problemas, el sector productivo participa con una actitud propositiva, sumando el compromiso de trabajo, de experiencia y voluntad para que se logre la tan ansiada reactivación económica. Los compromisos de cada participante deberán estar claramente expuestos, para que también la estrategia sea una sola, con una visión y un liderazgo que sume y conduzca las acciones en la ruta correcta; para lo cual se hace necesario plasmarlo en un documento rector que contenga el plan maestro. El gobierno debe generar las políticas públicas adecuadas para dar certeza jurídica y confianza al empresario o inversionista que vea en nuestro Estado un sitio de certidumbre, seguridad y oportunidad, necesarios para atraer inversiones, sumar capitales, establecer empresas y con ello generar los empleos. Es necesario establecer un programa de Certificación de la Competencia Laboral de los trabajadores, que respalde los requerimientos de capital humano de cualquier inversionista; complementado con un programa de capacitación pertinente, modular, flexible, que permita a los trabajadores trazar su propio plan de crecimiento profesional bajo esquemas de certificación; con lo que se rescate el talento y calidad del ser humano otorgándoles el respaldo documental de su experiencia. Para ello se requiere de un diseño estratégico que desarrolle el capital humano veracruzano, con base a las nuevas exigencias de una economía globalizada, rompiendo los viejos paradigmas que en nada ayudan hoy en día al fortalecimiento y consolidación de los sectores productivos, en un entorno altamente competido. Por eso, se respeta el esfuerzo del Gobierno del Estado en impulsar éste tipo de esfuerzos, en el que participan los trabajadores, el sector educativo, el sector productivo, además de otras figuras de gobierno que sin duda fortalecen al Consejo Consultivo, dando esperanza a todos los que confiamos en que la suma de esfuerzos asegurará el logro de los objetivos buscados. El empleo. Ese es el reto. jjcastaneda55@gmail.com |
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Santa
Semana, santas vacaciones, santos borrachazos Jesús J. Castañeda Nevárez |
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La Semana Santa para mucha gente sólo es un
periodo de tiempo que inicia el Domingo de Ramos y concluye el Domingo
de Resurrección; representa además la oportunidad para salir
de viaje, aprovechando que los niños también tienen vacaciones.
Para los Cristianos es un período que se vive intensamente porque se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Pero la forma de vivir la Semana Santa varía según las creencias y culturas. En algunos lugares se realiza el viacrucis en una dramatización de la pasión y muerte de Jesús. Otros realizan la quema de Judas, en la figura de un muñeco fabricado por la misma comunidad con características alusivas a algún personaje político, como para castigar de igual manera al apóstol traidor y al político traidor. Algunas Iglesias invitan de manera muy ferviente a la meditación y al arrepentimiento; otras llaman a sus feligreses a no “excederse” en sus pasiones, aplicando la frase de “nada con exceso, todo con medida”, con la condición de “expiar” sus culpas una vez concluida la celebración. La “semana santa” en sí misma es el centro y todo lo que ocurre en rededor de ella es lo importante. Otras Iglesias presentan la esencia de la semana en el acontecimiento que marcó a la humanidad entera, con el sacrificio del Cristo en la Cruz del Calvario, con el único propósito de pagar con sangre el precio de la salvación. Y el evento que culmina el plan redentor es el momento de la Resurrección que significa la victoria del Cristo sobre la muerte. De modo que en éste tiempo muchos ríen y se divierten en sus vacaciones; otros se encierran en la meditación; otros tranquilizan su espíritu asistiendo a algún evento religioso; mientras que muchas personas celebran el gran evento que significó la muerte y resurrección de Jesucristo. El Dios vivo y victorioso que trajo salvación para todos. Por causa de esas diferencias, la llamada semana santa se vive de forma muy distinta, se aprovecha o se derrocha, se vive o se muere; porque también es el tiempo de mayor drama, en el que muchos vacacionistas no regresarán con bien a sus hogares; abundan los accidentes automovilísticos, también hay muchos accidentes producto del abuso del alcohol o por no saber nadar. El complemento dramático de la semana ocurre después, al retorno a la rutina, a la realidad; cuando todos tenemos que hacer la rayita para la suma de todos los gastos; tomar los compromisos no cubiertos como la luz, agua, teléfono, renta, colegiatura, gas, hipoteca, tarjeta de crédito, etc., etc., que se quedaron en la charola de los pendientes, porque las vacaciones eran primero, pero una vez pasadas, la suma de todo es el urgente presente y de manera ineludible hay que pagar. Así que pasado el viacrucis de la semana santa, viene el viacrucis económico, cuyas estaciones obligadas pudieran empezar en la visita de las 7 casas de empeño, representando de forma muy dramática las tres caídas, los latigazos bancarios o de los acreedores; vivir la crucifixión de una deuda fuera de control que podría extenderse no sólo una semana o un mes, sino 12 meses, para luego sumarse al nuevo viacrucis del siguiente año; condenando al eterno deudor al infierno que es tener la deuda como un estilo de vida. No es fácil suponer lo que pasa por la mente y el corazón de las personas; sólo se puede sopesar lo que se aprecia en las calles llenas de violencia y ausentes de Dios. Hogares con familias en disputa diaria por lo superficial y carentes de los valores espirituales. Personas abatidas por el peso de sus faltas y alejadas de la ayuda que viene de Dios. Cuando Dios es el centro de todo, el hombre o mujer viene a ser un instrumento de bien y de justicia. La ausencia de Dios en el corazón del hombre se puede notar en sus actos llenos de mentira, faltos de honestidad, donde abunda la corrupción y el enfermizo amor a si mismo. |
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Hablemos
bien de México, porque todos somos México Jesús J. Castañeda Nevárez |
En la Convención Nacional de Turismo 2011, el presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Jorge Dávila Flores, presentó la campaña “Hablemos y actuemos bien por México”, con la que se pretende limpiar la imagen del país ante los turistas extranjeros. Con ésta campaña se busca crear conciencia de las cosas buenas que los mexicanos tenemos, para que transmitamos hacia afuera de nuestras fronteras la imagen de un país seguro, un país de leyes, que brinda seguridad y garantías plenas a los inversionistas nacionales y extranjeros. De manera simultánea, 254 cámaras de comercio de la República Mexicana lanzaron la campaña “Hablemos y actuemos bien por México” haciendo una sola voz y un solo propósito: convencer a los mexicanos de la necesidad que tenemos de posicionar a nuestro país como una tierra bella y deseable. Muchos organismos empresariales y de la sociedad civil se han sumado y seguramente todos terminaremos incorporados al mismo propósito; pero no todo se resuelve con una buena intención y un buen proyecto; porque aunque los empresarios tengamos bien puesta la camiseta de México y portemos botones alusivos en nuestra solapa; aunque llenemos nuestras carreteras de espectaculares que hablen bien de México; aunque pregonemos a diestra y siniestra las bondades de nuestro país y logremos hacer eco en todo el mundo, las doce campanadas de la media noche podrían arruinar el encanto. Convocar a la unidad de todos los mexicanos a favor de México es plausible; sin embargo, a pesar de la colaboración y compromiso de todos por construir una imagen óptima ante el turismo internacional, ésta podría romperse en cuanto el turismo toque tierra azteca por cualquiera de sus principales terminales aeroportuarias. Una vez que comience el recorrido por nuestras carreteras, los baches gritarán todo lo contrario; el pésimo trato del que pudieran ser objeto por parte de servidores públicos (como los agentes de tránsito de Xalapa), que sacudiría el ánimo de cualquier turista nacional y peor si es extranjero. La falta de una infraestructura de servicios turísticos en las principales ciudades, con excepción de los destinos turísticos por excelencia, ocasionaría un desencanto en nuestros visitantes. Cómo entonces podemos hablar bien de México sin que nos convenzamos tanto, como para no ver nuestras reales carencias. Cómo decir que vamos bien y estamos bien, sólo por el contagio optimista de un buen propósito? Nuestro país demanda de esos proyectos que hablen bien de México; de voces de mexicanos que aman el suelo patrio que les vio nacer y que reaccionan dispuestos a la defensa de los colores de nuestro querido México. Pero también demanda de un mayor compromiso de trabajo y de resultados a favor de México y los mexicanos; con políticas públicas que se orienten a beneficiar a todos y no sólo a pequeños grupos de poder; con planes y programas de gobierno que se apliquen con transparencia y honestidad, dignificando la función pública; leyes justas y de aplicación para todos, sin distingo de raza, religión o posición económica. Hablemos bien de México, porque todos somos México. Pero no pretendamos tapar el sol con un dedo; hablar bien de México nos enaltece, pero también nos compromete en un sentido de congruencia. Hablemos bien de México, pero también trabajemos bien por México, porque nuestro país no se levantará sólo con buenas intenciones; necesitamos hacer que nuestro hablar bien de México sea una completa y absoluta realidad, que pueda ser comprobada por todos los que tengan el honor de visitar nuestra patria. Ese es mi pienso. jjcastaneda55@gmail.com |
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